La oposición de Rodrigo Paz
A punto de llegar a los 100 días de gobierno, crecen los críticos
A punto de llegar a los cien días de gobierno, unos y otros van tomando posiciones para ocupar un puesto aun vacante: el de la oposición.
Las elecciones de 2025 encumbraron a un Rodrigo Paz que apostó en grande con un equipo pequeño, pero sobre todo borraron del mapa al ecosistema organizado del Movimiento Al Socialismo (MAS). Si bien las organizaciones sociales se mantienen vigentes, no hay quien canalice sus demandas hacia el espacio político: el arcismo desapareció; Evo Morales también y Andrónico Rodríguez, pese a tener una bancada con una decena de parlamentarios, apenas aparece para dar su opinión sobre la actualidad.
El asunto es clave, sobre todo para la “estrategia Cerimedo”, que necesita de un enemigo visible al que combatir y culpar para darle solidez al Gobierno. La estrategia pasa por la polarización, pero no se puede polarizar sin nadie al frente.
El experimento Lara
El primero en declararse “opositor” fue precisamente el vicepresidente Edmand Lara, junto al que Rodrigo Paz consiguió la presidencia tras una campaña austera basada en la conexión creíble con diferentes estratos populares.
Lara se considera “utilizado” ya desde el triunfo en la primera vuelta, pero sus críticas nunca generaron reacciones o concesiones de Paz Pereira. Al contrario, tras “lograr” el ministerio de Justicia, Lara denunció una maniobra para arrebatárselo, y efectivamente, en apenas dos semanas se quedó sin Ministerio.
Lara en cualquier caso no ha logrado conectar con los movimientos sociales y no parece que vaya a lograrlo. Se perdió en la lucha del 5503 e incluso trató de asociarlo a su lucha contra el decreto que le hurtaba la posibilidad de ser presidente. Los colectivos lo anotaron.
Los liberales
En este vacío formal, varios actores políticos han entendido que se puede jugar un rol diferente sin quedar “pegado”. Son los liberales.
El gobierno de Rodrigo Paz ha empezado tomando medidas de corte económico, pero no se distancian tanto de lo que eran como de lo que dijo en campaña. Levantar la subvención a los combustibles ha sido relevante, pero ha venido acompañada de la suscripción de más deuda pública interna y externa y muchos titubeos respecto al tipo de cambio.
El primero en tomar posiciones fue Tuto Quiroga, que ha ofrecido colaboración en la Asamblea, pero viene anotando todos los fallos y discrepancias, para lo que pueda pasar.
Después fue Jaime Dunn, que no llegó a ser candidato pero que tenía programa y respaldo en base a ideas “a lo Milei”, y que estos días viene de nuevo anotando: recortar el Estado, esencialmente, para que no se vea el truco del endeudamiento.
El último parece ser Samuel Doria Medina, pese a estar íntimamente inmiscuido en el gabinete y haber patrocinado la alianza oficialista para las subnacionales junto al MIR y Primero la Gente de Paz Pereira. Doria Medina viene siendo crítico con determinadas medidas y no ha dejado de poner plazos y exigir ritmos.
¿Y qué toca?
La acelerada toma de posiciones al frente del gobierno puede tener orígenes distintos, entre ellos, la sospecha de debilidades que pueden acabar provocando crisis más profundas en un gobierno de por sí, débil.
La otra posibilidad es la estratégica. Copar también el rol de la oposición para cerrar el debate sobre dos opciones que, al final, son la misma.
En cualquier caso, Rodrigo Paz y su equipo tienen mucho trabajo por delante.





