Mediterráneo: Piratas y patrones
Este texto corresponde al boletín Mediterráneo que firma el director Jesús Cantín y se distribuye los viernes. Si quieress recibirlo directamente en tu correo, suscríbete
Y sí la cosa se complica ¿Quién podrá defendernos? La deriva autoritaria del gobierno boliviano y la judicialización de la coyuntura política es un hecho; enmarcarlo en la coyuntura continental y mundial es un deber, pues el fenómeno ni es nuevo ni es exclusivo, sino que responde a las prácticas de esta “nueva política” tan antigua basada en el culto al líder y la desinformación con el propósito exclusivo de mantener el poder.
Aunque el fenómeno de violentar alguno de los pilares de la democracia liberal es "común", no todos están en el mismo momento electoral. Por ejemplo, Javier Milei en Argentina está todavía en el margen de maniobra para pedir poderes especiales; Nayib Bukele recién acaba de ser posesionado con dos tercios en la Asamblea y su bancada ya ha obtenido poderes especiales para acomodar la Constitución a su gusto y el propio presidente de Ecuador, Daniel Noboa, con mandato extraordinario, está en una carrera contra el tiempo para buscar su reelección exhibiendo su mano dura.
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Ninguno de ellos, sin embargo, está en la órbita ideológica del gobierno boliviano que en algún momento intentó colocarse en el eje “socialdemócrata” Chile – Colombia – Brasil, con la tríada Boric – Petro – Lula, pero del que hoy está alejado.
Lula en Brasil ha eliminado cualquier vestigio de revolución socialista y mantiene el tipo desde la moderación y más concentrado en hacer cosas grandes en el marco de los BRICS y no en perderse en pequeñas batallas en el continente, que desde luego no son esperanzadoras.
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Boric atraviesa un mal momento y los reveses constitucionales le impiden mostrar ninguna sintonía hacia Bolivia ni en realidad hacia ningún otro país del cono: el aislamiento chileno es crónico y voluntario en esa materia y ya está más concentrado en pasar el testigo que en ninguna aventura revolucionaria.
Mientras, Petro es el único que aún verbaliza alguna propuesta de Asamblea Constituyente en su país sin contemplar en esa ecuación la posibilidad de ser elegido y denuncia conspiraciones y golpes de Estado, al estilo Evo y Arce, para mantener en apronte a sus bases. Los mandatos en Colombia son de cuatro años y son venenosos, pero salvo un golpe de mano final, existe el riesgo de que el cambio de signo en un país en el que nunca había gobernado la izquierda quede como una anécdota.
Tampoco México, que en algún momento jugó cierto rol en el país, está interesado en lo que sucede en Bolivia con un AMLO de salida.
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En esta coyuntura excepcional que de momento ha logrado paralizar el continente en cualquier ambición de integración, no parece que lo que vaya a hacer el gobierno de Arce, que apenas se ha preocupado por mantener la relación con Venezuela, vaya a importarle nada a nadie. El pragmatismo de la política internacional está creando monstruos. Este siglo XXI se sigue pareciendo demasiado al siglo XX.
Democracias y otros golpes
Xi Jinping en el frente central. Hacía mucho tiempo que el presidente chino Xi Jinping no salía de su país y menos si era para dar concretas lecciones de su posición estratégica en este conflicto al que los teóricos de la conspiración llaman “guerra híbrida” y que en ningún modo el gigante asiático quiere que se convierta en una nueva guerra fría de todos contra él. Xi llegó a Europa en la semana en la que precisamente se conmemora la liberación de Berlín durante la II Guerra Mundial. Se reunió en Francia con el presidente Macron, que quiere labrarse un perfil internacional ante su inminente jubilación presidencial y que probablemente hizo poco más que de anfitrión. El resto de las visitas vinieron a señalar que China también sabe como romperle “los equilibrios” a la UE: estuvo en Hungría, país de la UE pero siempre crítico por la presidencia de un Víktor Orbán más cercano a Putin que a los jerarcas de Bruselas, y estuvo en Belgrado donde se dio un baño de masas en la conmemoración del 25 aniversario del bombardeo de su embajada en plena guerra de Yugoslavia por parte de la OTAN.
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En medio de la efervescencia política y el ánimo belicista que parece recorrer Europa antes de sus elecciones de junio, Xi ha querido recordar que la de Ucrania no es la primera guerra reciente en suelo europeo, y que no olvida lo que sucedió, pues aquella guerra en la que participó la OTAN supuso el punto de inflexión para romper los acuerdos de los 90 que derribaron el muro y tumbaron a la Unión Soviética, e iniciar el avance hacia Moscú, que está en el origen de la actual guerra en Ucrania.
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En el último trimestre, por cierto, Xi Jinping llegará a Sudamérica con una agenda todavía por cuadrar. China lleva años abonando la “Nueva Ruta de la Seda”, un programa de cooperación en infraestructuras sobre todo en Asia Central y África que le ha permitido ganar influencia con la Cooperación Sur – Sur muy bien valorada por los países más desfavorecidos precisamente por su simplicidad. Ya hay proyectos en Sudamérica enmarcados en ese plan – como el tren bioceánico – y se espera que se oficialice una extensión. Sin duda será otro momento relevante para la política continental y sus equilibrios.
Una buena. A modo de contrapunto o para convencerme a mí mismo de que no siempre sale todo mal, les traigo este análisis de los 100 primeros días de Arévalo en Guatemala, el presidente popular que ganó las elecciones contra pronóstico y que tuvo que guerrear con todos para que los poderes fácticos lo acabaran reconociendo. El propio Lula da Silva pidió por él en la ONU… Son 100 días de gobierno y su popularidad sigue alta, aunque evidentemente las medidas son más lentas de lo esperado y el poder real sigue sentado en sus poltronas, tal vez esperando a que se relaje el foco.
Guerras y otras catástrofes
Solución final. Sin duda los equilibrios de Joe Biden respecto a su política con Israel y la guerra de Gaza se está convirtiendo más que en objeto de estudio, en objeto de mofa. Tiene elecciones en cinco meses y sus estrategas aún no saben qué hacer con el desafío de su socio histórico, dispuesto a arrasar Palestina también por una cuestión de supervivencia política y afanes de trascendencia. A los americanos nunca les importó mucho las guerras lejos de sus fronteras, pero sí su plata. Nadie entiende allí muy bien por qué EEUU tiene que financiar la guerra de un país enormemente rico como Israel, pero así es. Biden ha tenido que forzar el Congreso para que le autorizaran la operación económica mientras se le poblaban las universidades de estudiantes protestando, y ahora, cuando Netanyahu alista su “solución final” atacando Gaza, Biden “amenaza” con no enviarle los recursos para esas bombas…
La protesta se está extendiendo por otros países – ricos – sobre todo con fines internos. No parece que Israel vaya a cambiar de estrategia por estas reacciones que por cierto, se han dado incluso en La Paz.
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Recomendados
Entre las lecturas recomendadas para el fin de semana les dejo:
- De La Silla Vacía este complemento a la nota del posible procesamiento de Petro: Los enredos de la campaña que nutren el expediente del CNE
- De El Faro esta historia cotidiana en el país de las maras: La isleña que venció al régimen
- De la revista Anfibia este homenaje a Paul Auster: Riman las personas, los objetos y los hechos
- De Nueva Sociedad este perfil – análisis electoral: El Ecuador de Daniel Noboa: la «mano dura» como estrategia electoral
- Y de Contexto este particular enfoque en el análisis de la causa palestina: Indigenismo para Palestina
En este día del periodista Boliviano quiero transmitirles el agradecimiento por leernos. Si quieres contribuir a que productos como este y otros sigan saliendo, puedes suscribirte a la edición digital de elpais.bo en este enlace.
¡Feliz Fin de Semana!





