Peruanos salieron a las calles tras tensiones por el resultado de las elecciones
Miles de peruanos que apoyan al socialista Pedro Castillo y a su rival de derecha Keiko Fujimori salieron a las calles el sábado en medio de la incertidumbre sobre el resultado de una ajustada elección presidencial del 6 de junio que se ha visto frenada por impugnaciones legales.
Simpatizantes de Castillo marcharon en el centro de Lima hacia la Plaza San Martín, a una cuadra de la sede del jurado electoral que decidirá el resultado, con pancartas gigantes y fotos del candidato socialista, pidiendo que se confirme su aparente triunfo electoral.
A pocas cuadras, miles de personas que apoyaron a Fujimori desfilaron con banderas peruanas y pancartas que decían "no al fraude", llegando a la Plaza Bolognesi, donde se había levantado un escenario antes de la esperada llegada del conservador.
Castillo tiene una ventaja de 44.000 votos sobre Fujimori con todos los votos contados. Pero su rival de derecha ha tratado de descalificar los votos, principalmente en áreas rurales que respaldaban al izquierdista, haciendo acusaciones de fraude con poca evidencia.
El partido Perú Libre de Castillo ha negado las acusaciones de fraude, mientras que los observadores electorales internacionales han dicho que la votación se llevó a cabo limpiamente. El Departamento de Estado de Estados Unidos describió el proceso como un "modelo de democracia".
En la marcha de Fujimori estuvieron miembros de varios partidos de derecha y centroderecha, así como militares retirados que han respaldado sus denuncias de fraude. Muchos tenían pancartas que decían "no al comunismo", una crítica que a menudo apuntan a Castillo.
"No somos chavistas, no somos comunistas, no le vamos a quitar propiedades a nadie, eso es falso ... somos democráticos", dijo Castillo a sus simpatizantes el sábado por la noche. "Se acabaron las diferencias, las desigualdades".
Muchos de sus seguidores usaban los mismos sombreros de ala ancha que Castillo ha usado en la campaña. Algunos vestían trajes de las regiones andinas del país y bailaban, mientras que otros portaban látigos como los que usan los ronderos rurales o policías civiles.
Fujimori les dijo a sus partidarios el sábado por la noche que simplemente quería justicia electoral. "Lo que queremos es que se analicen todas estas irregularidades", dijo.
Castillo, un ex maestro de escuela primaria de 51 años e hijo de campesinos, planea volver a redactar la constitución del país para darle al estado un papel más activo en la economía y obtener una mayor participación de las ganancias de las empresas mineras.
Sin embargo, ha suavizado su retórica en las últimas semanas en un intento por calmar los temores del mercado. Dijo el sábado que estaría dispuesto a retener al muy respetado director del banco central, Julio Velarde, una importante señal de estabilidad para los inversores








