Gambina: Soberanía económica es el gran desafío de la región

La soberanía alimentaria, energética y financiera deberían ser las pautas de una agenda común en la región para orientar el desarrollo integral de los países latinos, según Julio Cesar Gambina, economista argentino y especialista en economía política.

Gambina en su visita a Bolivia y Tarija, se refirió a la situación económica que atraviesa Argentina por las políticas liberales del Gobierno y contrastó el modelo económico de Bolivia que le permitió al país liderar el crecimiento económico en Latinoamérica y reducir las tasas de pobreza.

En coordinación con Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (Clacso) y la Comunidad de Estudios Jaina, el especialista expuso en diferentes reuniones con organizaciones sociales y en los medios de comunicación, sobre la devaluación de la moneda argentina y la incidencia de las políticas liberales en la merma de derechos que afectó la calidad de vida los argentinos.

El País (EP): ¿Qué rescata del modelo económico que promueve el gobierno de Evo Morales en Bolivia?

Julio Gambina (JG): Si se mira los datos que difunden los organismos internacionales, especialmente en la región la Cepal, Bolivia es el país más destacado de América Latina y el Caribe. En los últimos cinco años, Bolivia ha encabezado los datos del crecimiento económico, un año fue segundo y tiene una estabilidad macroeconómica más que interesante con un proceso de gestión que contribuye a la disminución de desigualdades de manera muy importante y que contrasta con otros procesos de la región, especialmente en los países de mayor desarrollo relativo, como el caso de Brasil, México y Argentina.

Vengo de Argentina y estoy tentado de comparar entre lo que acontece en Bolivia en los últimos cuatro años y en Argentina durante el mismo lapso de tiempo en el mandato de Mauricio Macri que está por terminar en diciembre 2019. Bolivia se encuentra en una situación de estabilidad macroeconómica y con crecimiento, con cambios visibles en el desarrollo económico boliviano y una situación de incertidumbre y crisis muy fuerte en Argentina.

En datos muy generales Argentina en cuatro años ha tenido solo uno de crecimiento, los otros tres años han sido decrecimiento, un proceso recesivo muy importante. Y una disparada de precios que puede desembocar en una hiperinflación. El año pasado la suba de precios fue 47,6 por ciento, hoy la evolución de los precios es de 55 por ciento, y es probable que este año termine con una inflación del 60 por ciento. El tema de los precios es que el poder adquisitivo de la población no acompaña esa evolución de los precios. Entonces la mayoría de la población que vive de ingresos fijos, como es el caso de trabajadores, jubilados, sectores beneficiarios de planes sociales, no actualizan sus ingresos en función de la evolución de los precios y por lo tanto hay un deterioro de la calidad de vida muy importante.

Me parece que es muy interesante ver a modo general estos datos de la realidad socioeconómica de la Argentina para ponerlos en contraste con lo que acontece en Bolivia.

Esto no quiere decir que Bolivia no tenga problemas porque es parte de América Latina y el Caribe y es parte del sistema mundial, y estamos en un momento de la economía mundial de desaceleración de la economía. Hay desaceleración de los principales países del capitalismo desarrollado, como la economía estadounidense, la economía alemana en Europa, hay desaceleración de la economía China que hoy es una de las locomotoras de la economía mundial porque eso no hay que imaginarse en un mundo con problemas económicos muy serios, que surjan guerras comerciales, guerras monetarias e incluso preparativos para una guerra militar, porque hay un crecimiento del gasto militar por encima de gastos que atiendan las necesidades de la población. En esas condiciones Bolivia muestra una perspectiva de estabilidad y crecimiento económico sin olvidar los problemas de desarrollo integral y la satisfacción de la población más necesitada, que me parece es un balance que está a contramano de lo que acontece en principales países de la región latinoamericana y caribeña.

EP: Si bien la estabilidad económica de Bolivia pasa por una estatización del dólar y su política de bolivianización. Sin embargo, los gobiernos de la región buscan liberalizar la economía.

JG: Bolivia como toda América Latina esta desafiada a un desarrollo autónomo, independiente y soberano. Bolivia tiene su desafió de un proceso de desarrollo integral e industrialización independiente, porque el problema de toda América Latina es la dependencia tecnológica, económica, financiera y hay que generar condiciones para el desarrollo soberano.

En todo caso la soberanía está muy vinculada a la integración de los países de la región y ese es un problema hoy para Bolivia porque está rodeada por regímenes políticos que no concilian sus objetivos, ni estrategias de desarrollo con perspectivas de crecimiento del mercado interno, satisfacción de las necesidades de los sectores populares, por lo tanto hay una concepción y orientación al desarrollo liberalizador de la economía, la apertura de la economía, el favorecer las inversiones externas.

Hay todo un debate de cómo avanzar, ejemplo una de las expectativas que hay sobre Bolivia son sus reservas de litio. Hay un debate muy importante. Una perspectiva sería, como en la mayoría de los países de la región que rodean a Bolivia, es abrir las puertas al factor externo para el aprovechamiento y explotación del litio. Y el destino seria la fuga de capitales por remesas y utilidades al exterior, por transferir beneficios al exterior.

La otra estrategia es el desarrollo autónomo, pero todavía falta desarrollo tecnológico y eso significa un nivel de inversión educativa muy fuerte para generar profesionales, técnicos, ingenieros, científicos que puedan desarrollar una tecnología propia. No solo boliviana, porque Argentina también tiene reservas importantes en materia de litio.

Importante sería que Bolivia y Argentina pudieran articular conjuntamente una estrategia compartida respecto al litio, que, al mismo tiempo, tenga cuidado con la naturaleza en un tiempo que se habla del cambio climático, el calentamiento global y afectación del medio ambiente por el modelo producto del capitalismo contemporáneo.

Hoy no hay una sintonía de rumbo entre Bolivia y Argentina, digo respecto al litio porque quizá es una novedad, pero uno podría pensar que Argentina y Bolivia, tienen muchos aspectos para compartir. Bolivia es una potencia en el desarrollo del gas y Argentina es segunda reserva mundial de gas no convencional, ahí hay temas para el diálogo.

En tema de alimentos Bolivia tiene soberanía alimentaria en la mayoría de sus alimentos básicos, pero no del trigo, y Bolivia y Argentina son dos pueblos que comparten una dieta alimentaria sentada en la harina y tranquilamente Argentina y Bolivia podrían compartir, pero claro para compartir desarrollo soberano y articulado, necesitan tener coincidencia de objetivos, de rumbo.

En este momento Argentina está orientada a un rumbo de liberalización de la economía, a la expectativa de inversiones externas para resolver sus problemas económicos, Bolivia transita por un camino de autonomía, de desarrollo autosostenido con estímulo y aliento a la autogestión y eso impide que haya un trabajo mucho más activo de común acuerdo. Así como en el plano de la economía, también sería muy útil el intercambio intelectual, técnico y científico.

En algún sentido mi presencia hoy en Tarija y estos días en Bolivia, tiene que ver con acercar reflexiones y pensamiento crítico de la Argentina para contractar con el pensamiento crítico boliviano y ver como pensar a nuestra América del Sur, en una gran perspectiva de desarrollo autónomo e independiente.

EP: ¿Este modelo de la autonomía económica de los países latinos no se aleja con el objetivo de concretar la vinculación del Mercosur y la Unión Europea?

JG: El acuerdo con la Unión Europea múltiplemente celebrado, está costando mucho llevarse adelante, hay parlamentos europeos que comienzan a rechazarlo porque hay una contradicción muy fuerte de la estrategia de integración con el sistema mundial sobre quiénes son los beneficiados y cómo se afectan las relaciones comerciales.

Para que el Mercosur tenga una perspectiva en una negociación con Europa o Estados Unidos o con quien sea, requiere de un proyecto compartido, y hoy en el Mercosur no hay un proyecto de integración regional que aúne las potencialidades de los países de cada región.

Lo que hay, como caso de Chile, Brasil, Argentina, con una concepción de liberalización de la economía que no supone el aprovechamiento de los recursos propios para un desarrollo autónomo integrado, y no estamos en la perspectiva de lo que fue en los años anteriores la integración alternativa, como el caso del Alba-Tratado Comercial de los Pueblos, como la estrategia financiera de un Banco del Sur, que estuvo planteada muy fuertemente como una estrategia de financiamiento del sur. Bolivia llegó a plantear cuando se discutía el Banco del Sur que los países de la región depositaran las reservas internacionales en el Banco del Sur.

Hoy no se puede pensar en desarrollo económico social sin financiamiento y muchas veces los países del sur buscan el financiamiento en el sistema financiero mundial, cuando hay reservas internacionales acumuladas en nuestros países que si se orientaran para un desarrollo alternativo podría tener perspectiva de éxito, pero lamentablemente el Mercosur no está en esa lógica.

El Mercosur prefiere el acuerdo con la Unión Europea, que no está claro a priori que eso vaya a traer beneficio porque es abrir las puertas a las inversiones externas y es tan complejo que los propios pueblos de Europa rechazan las condiciones del acuerdo porque la propia Unión Europea no ve beneficios para los pueblos de Europa. Uno puede discutir mucho el brexit británico, pero una de las razones del brexit es el descontento de los británicos desempleados y afectados por el fenómeno de la globalización e inserción de Gran Bretaña en la Unión Europea, que eso lo aproveche un régimen de derecha, políticos conservadores como tiene hoy el Gobierno de Gran Bretaña, no quiere decir que no haya descontento social. El mismo descontento de la globalización es lo que llevó a Trump al gobierno de Estados Unidos.

Entonces la Integración, Globalización y Mundialización, tal como hoy se da con mecanismos de liberalización de la economía no beneficia a los pueblos. La integración necesaria es la que tenga por delante las necesidades de los pueblos, soberanía alimentaria es la primera e importante, soberanía energética, hoy en día hay una crisis mundial de energía que está sustentada en los hidrocarburos.

Hace falta discutir el sentido de la producción de los hidrocarburos en nuestros países. Hay que privilegiar el derecho de los pueblos a la energía y superar el carácter de la energía como mercancía.

La energía, como la salud y educación son derechos, no una mercancía que interviene en el marco de la oferta y la demanda del mercado mundial que definen las grandes transnacionales con energía, por eso soberanía alimentaria, soberanía energética y soberanía financiera, deberían ser las pautas de una agenda de integración en la región, en tanto y cuanto se consolide el proceso del modelo boliviano o cambie la orientación del gobierno en Argentina, algo que esperamos se produzca en las elecciones del 27 de octubre próximo, eso puede generar nuevos diálogos en Sudamérica, en el Mercosur y contribuir a retomar las riendas de la integración alternativa que estaba planteada hace muy poquitos años en la región.

EP: Argentina está en un posible periodo de transición ¿Qué implica esa argentina previa al gobierno de Macri y ahora, en un momento que están viviendo un proceso fundamental de vulneración de derechos?

JG: El principal tema es el impacto social extendido en materia de pobreza. El dato oficial de pobreza en Argentina está en torno al 35 por ciento, pero podemos afirmar que el 40 por ciento de la población está bajo pobreza. Argentina hace 30 años tenía 5 por ciento de su población bajo la pobreza, Argentina no es un país de historia y tradición de pobreza como muchos otros países de la región sudamericana.

El primer dato de los cuatro años del gobierno de Macri en Argentina, hay un crecimiento muy importante de la pobreza, cuando uno de sus tres compromisos al asumir la presidencia en 2015 fue eliminar la pobreza, más que eliminar la pobreza ha crecido de manera fenomenal.

Se han agudizado los problemas de empleo, en Argentina hay un 35% de población trabajadora en situación precaria, sin seguridad social, lo que muestra la impunidad empresaria que hay, que contratan trabajadores en situación irregular, ese es un dato estructural que se ha consolidado en Argentina en los últimos 30 años y se afinando en los últimos 4 años con mucha fuerza.

La tasa de desempleo viene creciendo, el último dato es de 10,6 %, cuando Argentina tuvo tasas históricas de 2 a 3% de desempleo, había llegado en la crisis del 2001 al 22% y había reducido al 6 a 7 % en los últimos tiempos, y con Macri volvió el desempleo a los dos dígitos.

Hay un nivel de recesión muy grande, de cuatro años de gobierno, tres años fue de caída de la producción, y eso no quiere decir que no haya habido beneficiarios de este proceso económico, en Argentina, si se quiere identificar quiénes se han beneficiado de esta política es una un núcleo muy reducido, los primeros los grande productores y exportadores del agronegocio, en general vinculados a transnacionales de alimentación y biotecnología, grandes sectores de la industria de exportación, por ejemplo el sector automotriz, el 70% de los automotores que se arman en Argentina tienen destino la exportación, además se puede ver las devaluaciones monetarias muy fuertes, hace un año 1 dólar se cambiada por 20 pesos, hace un mes 1 dólar costaba 45 pesos, ahora un dólar se cambia por 60 pesos, son niveles de devaluación que supone transferencia de recursos de la población de ingresos fijos a los sectores más concentrados.

Los grandes y exportadores del agro y la industria han sido muy beneficiados, las grandes transnacionales de la extracción minera, Argentina nunca ha sido un país minero, pero ha crecido en los últimos años la explotación minera, especialmente de oro, y algunos otros minerales todo para la exportación, sin suponer desarrollo industrial hacia el interior.

El cuarto sector beneficiado es el especulativo, con múltiples mecanismos, como la moneda, acciones, especulación financiera que ha constituido mecanismos y negocios muy importantes, todo apoyado y favorecido por el sistema financiero mundial, especialmente por el FMI.

El gobierno de Macri, es un gobierno que ha funcionado en estas condiciones de recesión e inflación, pero con apoyo de endeudamiento externo, nunca el FMI ha sido un crédito tan importante como el que dio a la Argentina, 57mil millones de dólares, que llega al 60 % de la capacidad prestable a un país del FMI. Una hipoteca gigantesca, pero supone negocios, para todo aquellos que canalizan esos préstamos, y supone un ajuste de las cuentas fiscales muy importante.

Un solo dato, el Presidente (Macri) estuvo negociando en EEUU esta semana, un desembolso, de 5 mil 400 millones de dólares del FMI, para eso le dijo hemos cumplido con el acuerdo, que es el ajuste fiscal, el achicamiento del déficit fiscal. Se dice que en agosto Argentina ha tenido 13 mil millones de superávit fiscal primario, hemos cumplido con el ajuste fiscal dice el gobierno, pero falta decir que el déficit fiscal primario no incluye el pago de intereses, cuando se ve eso la cuenta financiera el déficit financiero es más de 14 mil millones de pesos, quiere decir que Argentina hace ajuste fiscal, en sueldos a maestras, docentes universitarios, enfermeros, trabajadores de la salud, profesionales, en salud, educación y gasto público y social, porque tiene que pagar cada vez más intereses de la deuda.

El balance está claro y el rumbo de la política económica de Macri le quita derechos al conjunto de la población para favorecer ganancias a muy pocos sectores de la economía, esto hecho con una habilidad política, porque lo que han hecho es un trabajo ideológico acompañado por los medios hegemónicos de comunicación y un aparato de propaganda muy importante para instalar en la sociedad que el único camino posible es la liberalización de la economía, con la quita de derechos, pero la realidad demuestra que aun con el aparato judicial a favor, y mediáticos la lucha social ha generado un clima de basta de esta política y eso es lo que ha pasado en las recientes elecciones primarias del 11 de agosto y fue un baldazo de agua fría para el proyecto de Gobierno y todo indica que el 27 de octubre se va ratificar, es la sociedad y el pueblo argentino que ha dicho basta a esta política de quita de derechos, de entrega, de pérdida de soberanía y se inicia una nueva etapa que todavía es muy prematuro para definir sobre cómo transitar en la recuperación de los derechos perdido en estos cuatro años.

 

“La integración, globalización y mundialización, tal como hoy se da con mecanismos de liberalización de la economía, no beneficia a los pueblos. La integración necesaria es la que tenga por delante las necesidades de los pueblos, soberanía alimentaria es la primera e importante”

 

“Importante sería que Bolivia y Argentina pudieran articular conjuntamente una estrategia compartida respecto al litio, que, al mismo tiempo, tenga cuidado con la naturaleza en un tiempo que se habla del cambio climático y el calentamiento global”

 

PERFIL

Nombre

Julio César Gambina

Nacimiento

Buenos Aires 30 de junio de 1953

Es Doctor en Ciencias Sociales por la Universidad de Buenos Aires (UBA) y profesor en la Universidad Nacional de Rosario (UNR). Ejerce como Presidente de la Fundación de Investigaciones Sociales y Políticas (FISyP) y es Director del Centro de Estudios y Formación de la Federación Judicial Argentina (CEFJA) e integrante del Consejo de Dirección del Instituto de Estudios y Formación de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA).

Ejerce como presidente, con Camille Chalmers, de la SEPLA – Sociedad de Economía Política y Pensamiento Crítico de América Latina, para el periodo 2016-2018.

Es miembro del Consejo Académico de ATTAC-Argentina, la Asociación por la Tasación de las Transacciones financieras especulativas.

Durante 2006-2012 fue integrante Comité Directivo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO).Actúa en el movimiento sindical argentino y regional, especialmente en la Central de Trabajadores de la Argentina y en el Encuentro Sindical Nuestra América (ESNA).

Participó como consultor internacional en el Estado Plurinacional de Bolivia en 2012 y 2013.