Kinti Mall abre sus puertas junto al Mercado Campesino de Tarija
El primer centro comercial de la ciudad se inauguró el 4 de julio en el barrio Defensores del Chaco. Ocho niveles, comercio, gastronomía y vivienda conviven ahora a metros del histórico mercado popular.
Tarija tiene, desde el sábado 4 de julio, su primer mall. Kinti Mall abrió oficialmente en el barrio Defensores del Chaco, a pocos metros del Mercado Campesino, uno de los ejes de abasto y comercio popular más importantes del sur de Bolivia, con más de 800 vendedores formales e informales y un funcionamiento que va de las 6:30 de la mañana a las 9 de la noche.
Para los organizadores, fue de suma importancia cuadrar la inauguración de este centro comercial con el aniversario de la fundación de Tarija.
El edificio, con una inversión aproximada de 8 millones de dólares según el presidente del Concejo Municipal, Marcelo Zenteno, tiene ocho niveles: cuatro pisos comerciales y cuatro habitacionales. La oferta comercial incluye locales para alquiler destinados a moda, tecnología, gastronomía y emprendimientos diversos, un patio de comidas, espacios recreativos y accesos con escaleras eléctricas y ascensores. La parte habitacional contempla la venta de departamentos monoambiente y de dos y tres habitaciones, pensados —según la familia propietaria— para visitantes y residentes que buscan alojamiento en la ciudad. Según cifras difundidas durante el acto, el proyecto genera empleo directo para más de 200 personas y beneficia indirectamente, según estimaciones municipales, a alrededor de mil familias.
Dos escenarios, una misma noche
La inauguración tuvo dos planos simultáneos. En un escenario exterior, sobre la calle, se presentaron artistas como Las Churas y hubo fuegos artificiales para el público general, con vecinos del barrio y transeúntes disfrutando del espectáculo. En paralelo, en el cuarto piso del edificio, se desarrolló el acto protocolar con autoridades: el alcalde de Tarija, Johnny Torres; el presidente del Concejo Municipal, Marcelo Zenteno; el intendente de La Quiaca (Argentina), Dante Velásquez; representantes de la Cámara de Construcción y Desarrolladores Inmobiliarios, de la Federación de Empresarios Privados, de la Universidad Unión Bolivariana, del Comité Cívico Pro Tarija y de entidades como Faboce y el Banco Mercantil Santa Cruz, entre otros. Esa doble escena —fiesta popular afuera, protocolo empresarial y político arriba— resume bien la naturaleza del proyecto, un emprendimiento privado que se presenta como acontecimiento de ciudad.
La voz de los Pimentel
El proyecto es obra de la familia Pimentel, encabezada por Concepción Mario Pimentel Choque, gerente general de Equiterra S.R.L., y su esposa, Elsa Pérez de Pimentel, casados desde hace más de 50 años. Pimentel contó que la idea original era mucho más modesta: alquilar unas tiendas en un terreno que la familia ya tenía junto al Mercado Campesino. “Nuestra principal idea desde un inicio era poder dar uso a este terreno que teníamos”, explicó, antes de describir cómo el proyecto creció hasta convertirse en un edificio con escaleras eléctricas y ascensores. Sobre la ubicación, defendió la elección frente al estigma que pesa sobre la zona, la cual considera una parte “productiva” de la ciudad, activa desde temprano hasta tarde, a diferencia del centro histórico.
Elsa Pérez, por su parte, situó el proyecto en una lógica de largo plazo y de compromisos financieros concretos: la prioridad inmediata es “tener clientela, vender los departamentos, también los comerciales”, cumplir con la banca que financió la obra y, más adelante, según sus palabras, seguir invirtiendo “si Dios nos permite”. Su nieta, Katherine Vargas, habló en representación de la tercera generación de la familia y relató la respuesta del público tras el anuncio del proyecto el 1 de julio: “Hemos tenido filas de gente que quería conocer el proyecto (...) que querían decir: yo quiero alquilar, yo quiero construir este sueño junto con ustedes”. Vargas insistió en que las puertas están abiertas “a emprendedores, empresarios, los que quieran poner negocio, los que tienen gastronomía”.
Discursos y reconocimientos
La ceremonia incluyó una extensa entrega de reconocimientos a ingenieros, arquitectos, proveedores y autoridades que participaron en la obra, además de intervenciones del alcalde Torres, del intendente de La Quiaca y de representantes gremiales y cívicos. En uno de los discursos más elaborados de la noche, un cívico atribuyó a William Shakespeare la frase “el corazón tiene una ley, y la ley del corazón es la gratitud”. Aunque no existe registro de que el autor inglés haya escrito tal frase, la idea se acerca más a un pensamiento atribuido a Lao Tsé, “la gratitud es la memoria del corazón”, aunque tampoco hay certeza documental sobre su origen exacto. En discursos de ocasión, las atribuciones circulan con más entusiasmo que rigor.
Un nombre andino en tierra chapaca
El nombre “Kinti” viene del quechua q’enti, colibrí, ave que en la cosmovisión andina ocupa un lugar propio dentro de la chakana o cruz andina: junto a la serpiente, el puma y el cóndor, representa una de las cuatro direcciones y se asocia con la sabiduría que se aprende de cada experiencia, buena o mala, y con la capacidad de cambiar de rumbo sin perder el vuelo. Es también, en varias narraciones quechuas, la figura del que hace su parte frente a algo mucho más grande que él —la historia del colibrí que lleva gotas de agua a un incendio que no puede apagar solo, pero enfrenta de todos modos.
Que ese nombre corone un mall en Tarija tiene un matiz particular. Los Pimentel son, por origen, chichas: llegaron desde Tupiza, en el departamento de Potosí, a la región andina occidental de Bolivia, donde el quechua sigue siendo lengua viva. Tarija, en cambio, construye su identidad sobre la matriz chapaca, criolla y castellano-hablante, con una presencia histórica del mundo quechua o aymara mucho más discreta que en el resto del país. El nombre del mall, entonces, es tanto un gesto de origen familiar como una pieza más de un edificio que, ya en su nombre, se piensa a sí mismo puente entre dos Bolivias que rara vez comparten vitrina.
Un mall junto al mercado popular: lo que dice la experiencia comparada
La instalación de un centro comercial de esta escala junto a un mercado popular activo no es un fenómeno inédito, y la literatura sobre desarrollo urbano ofrece pistas sobre los caminos posibles. La evidencia comparada en América Latina, Sudáfrica y otras regiones muestra que estos proyectos generan beneficios reales —empleo, formalización, mayor variedad y seguridad percibida— pero que esos beneficios rara vez se distribuyen de manera pareja. En general, los operadores privados, las cadenas y los propietarios de suelo concentran las ganancias, mientras que el comercio informal y los negocios de barrio enfrentan mayor presión competitiva.
Casos como el de Ciudad Juárez (México) muestran que cuando la narrativa de “modernización” o “seguridad” no viene acompañada de protección explícita al comercio preexistente, el resultado tiende al desplazamiento de actividades tradicionales. En cambio, experiencias como la de Jane Finch, en Toronto (Canadá), sugieren que la integración funciona mejor cuando el proyecto reserva espacio real para pequeños negocios, se conecta con el transporte y el espacio público, y evita convertirse en un enclave cerrado.
El Mercado Campesino de Tarija atraviesa desde hace años sus propios desafíos: saturación de vendedores, tensión entre productores y revendedores, y episodios como el incendio de 2025 que afectó a cientos de comerciantes. En ese contexto, la llegada de Kinti Mall no define por sí sola un resultado de integración o de desplazamiento. Eso dependerá, como en los casos revisados por especialistas en desarrollo urbano, de si el nuevo centro comercial articula su oferta con la economía popular circundante o si termina compitiendo por la misma clientela sin mecanismos de convivencia.
Por ahora, la apuesta de los Pimentel —descrita por el propio alcalde como “la casa dorada de este tiempo”— se suma a un debate municipal más amplio sobre la construcción en altura y el modelo de crecimiento urbano de Tarija, discusión que autoridades y cámaras empresariales prometieron seguir impulsando a partir de este proyecto.








