Mandato amplio, desafío mayor

María René Soruco asume la Gobernación de Tarija con una legitimidad contundente. El respaldo ciudadano abre una oportunidad histórica para renovar la gestión, modernizar instituciones y ordenar prioridades en medio de una severa restricción económica.

Este 4 de mayo comienza una nueva etapa en la Gobernación de Tarija. María René Soruco llega al cargo con un respaldo inusual en tiempos de fragmentación política: más del 71% de los votos en las ánforas del pasado 19 de abril fueron para ella. No se trata solo de una victoria electoral amplia, sino de un mandato político claro. La ciudadanía ha pedido cambio, liderazgo y resultados.

Ese capital democrático importa. Y mucho.

En momentos donde la confianza pública escasea, contar con legitimidad de origen permite impulsar decisiones difíciles, abrir reformas postergadas y convocar a distintos sectores alrededor de objetivos comunes. Soruco tendrá, desde el primer día, la autoridad necesaria para intentar una renovación profunda de la administración departamental. Una reforma necesaria pero igualmente limitada, pues los grandes resortes del poder se siguen manejando en La Paz.

Durante años, la Gobernación ha debido administrar el declive de los ingresos hidrocarburíferos, la rigidez del gasto, las tensiones políticas internas y una estructura institucional diseñada para tiempos de abundancia que ya no existen. La etapa de las grandes rentas quedó atrás, pero algunos hábitos de gestión permanecieron intactos. Esa contradicción ha pesado demasiado.

Tarija entra en una nueva fase. Exigente, austera, pero también llena de posibilidades si se actúa con visión estratégica. Soruco tiene capacidad, mandato y oportunidad

La nueva gobernadora tiene la oportunidad de cambiar lógicas. Modernizar no es un eslogan: significa revisar prioridades, profesionalizar equipos, digitalizar procesos, transparentar decisiones y concentrar recursos donde generen mayor impacto social y económico. Significa también abandonar inercias burocráticas que consumen energía sin resolver problemas.

Sin embargo, conviene ser claros: no recibirá una caja holgada. Recibirá una institución con limitaciones severas en un contexto nacional igualmente complejo. Si existieran soluciones simples o recursos ocultos para aliviar la situación, probablemente ya se habrían aplicado. La estrechez fiscal es real y condicionará cada paso.

Eso obliga a gobernar con inteligencia.

Habrá que jerarquizar la agenda. Tarija necesita fortalecer su sistema de salud, mejorar conectividad, defender sus intereses productivos, dinamizar turismo, acompañar al sector privado y cuidar sus recursos naturales. También necesita fijar posición en los grandes debates nacionales: pacto fiscal, autonomía efectiva, transición energética, distribución de competencias y estrategia de desarrollo para la era postgas.

No menos importante será reconstruir coordinaciones. Entre Gobernación y municipios. Entre capital y provincias. Entre sector público y privado. Entre Tarija y el nivel central del Estado. Una región dividida pierde influencia; una región articulada puede pesar mucho más en la discusión nacional.

La magnitud del triunfo electoral no garantiza éxito de gestión, pero sí ofrece una base excepcional para intentarlo. Ese respaldo deberá administrarse con humildad, amplitud y sentido de urgencia. Las mayorías son valiosas cuando se transforman en capacidad de hacer y no hay dudas de que María René Soruco es la persona indicada para llevarlo adelante.

Tarija entra en una nueva fase. Exigente, austera, pero también llena de posibilidades si se actúa con visión estratégica. Soruco tiene capacidad, mandato y oportunidad. Desde estas páginas solo cabe desearle el mayor de los éxitos, porque su éxito, será el de todos.


Más del autor
El castigo de los avaros
El castigo de los avaros
Tema del día
Tema del día
La salud también se educa
La salud también se educa