“Patrona”, el desafío de Becky G a todas las etiquetas musicales
Lo nuevo de Becky G es un adelanto del álbum “Baraja bendita”, un proyecto donde la artista mexicoestadounidense convierte su identidad, disciplina y autonomía en el verdadero centro del relato.
Durante buena parte de su carrera, Becky G tuvo que responder la misma pregunta con distintos disfraces: ¿era una estrella del pop anglo, una cantante latina, una figura del regional mexicano o una artista urbana? Su respuesta nunca llegó en entrevistas. La fue construyendo canción tras canción. Patrona, el nuevo adelanto de Baraja bendita, parece resumir mejor que cualquier declaración esa decisión de dejar de pedir permiso para ocupar todos esos lugares al mismo tiempo.
La canción no gira alrededor de un romance ni de una ruptura. Su conflicto es la conquista de la propia voz. Becky canta desde un lugar de autoridad que no necesita demostraciones exageradas. Hay seguridad, pero también memoria. Detrás de esa actitud aparece una trayectoria marcada por años de trabajo en una industria donde las mujeres latinas todavía suelen enfrentar expectativas contradictorias.
La artista nacida en California, hija de inmigrantes mexicanos, comenzó a hacerse conocida siendo apenas una adolescente. Desde entonces pasó por el pop adolescente, el rap, el reguetón, la música regional mexicana e incluso el cine, mientras consolidaba una carrera que hoy supera ampliamente el papel de intérprete. Becky también se ha convertido en empresaria, productora y una de las voces más visibles de la identidad mexicoestadounidense dentro de la música latina contemporánea.
En Patrona, esa experiencia se traduce en una producción que privilegia la contundencia antes que el exceso. La canción avanza con un pulso firme y una interpretación donde cada frase parece escrita desde la convicción de quien ya no necesita demostrar de dónde viene ni hacia dónde quiere ir.
El videoclip, dirigido por Pedro Artola y filmado en Nueva York, acompaña esa lectura desde una metáfora sencilla. Un gimnasio de vieja escuela reemplaza el glamour habitual del pop. Allí no hay trofeos inmediatos. Solo entrenamiento, repetición y esfuerzo. Becky alterna escenas de preparación física con momentos de introspección, recordando que el éxito rara vez ocurre bajo los reflectores, porque se construye cuando nadie está mirando.
Patrona también amplía el universo de Baraja bendita, un disco que llegará el 14 de agosto y que promete ser el trabajo más personal de la cantante. Entre el español y el inglés, entre México y Estados Unidos, Becky G parece haber encontrado finalmente el lugar donde todas sus versiones pueden convivir sin necesidad de elegir una sola.





