Martin White y Manuel Turizo llevan la guaracha a nuevas audiencias globales
El productor chileno y el cantante colombiano unen fuerzas en una canción que mezcla electrónica latina, espíritu festivo y vocación internacional sin perder identidad.
Durante mucho tiempo, la guaracha fue un sonido asociado a clubes nocturnos, festivales electrónicos y circuitos muy específicos de América Latina. En los últimos años, sin embargo, el género comenzó a escapar de ese nicho. Productores jóvenes, DJs y artistas urbanos la han incorporado a un lenguaje más amplio, donde la música electrónica dialoga con el reguetón, el pop y los ritmos tropicales. En ese escenario aparece “La Guaracha (Oh Oh Oh)”, el nuevo sencillo de Martin White junto a Manuel Turizo.
White, productor y DJ chileno que sus seguidores bautizaron como el “Rey de la Guaracha”, lleva varias temporadas intentando que este sonido encuentre un lugar estable fuera del circuito electrónico. Su apuesta no consiste en suavizar el género, sino en hacerlo conversar con voces capaces de acercarlo a públicos distintos. La elección de Manuel Turizo responde precisamente a esa lógica.
El colombiano, cuya carrera despegó con Una Lady Como Tú cuando apenas era un adolescente, se ha convertido en uno de los intérpretes más versátiles del pop latino. En discos recientes como 2000 demostró que puede moverse con naturalidad entre el reguetón, la bachata, el afrobeat y las baladas, siempre conservando ese timbre grave que hoy resulta inconfundible.
La canción encuentra un punto de equilibrio entre ambos universos. Sobre una base electrónica marcada por sintetizadores y percusiones aceleradas, Turizo aporta una interpretación relajada que evita competir con la producción. Más que un duelo de protagonismos, el sencillo funciona como un intercambio de acentos musicales.
El videoclip, filmado en Miami bajo la dirección de Spamchito y los hermanos Benavides, apuesta por una estética luminosa donde la ciudad, el fútbol y el verano aparecen como parte de un mismo paisaje latinoamericano. No busca contar una historia compleja; acompaña el impulso de una canción concebida para el movimiento.
Más allá del potencial comercial del sencillo, el lanzamiento refleja un momento interesante para la música latina. Los géneros ya no permanecen encerrados en fronteras nacionales. Un productor chileno, un cantante colombiano, un equipo creativo repartido entre varios países y una tradición electrónica nacida en el continente confluyen aquí sin que ninguna identidad se diluya.
La guaracha sigue bailándose igual de fuerte. Lo que cambió fue el tamaño del escenario.





