Becky G: barrio, baile y libertad creativa con “Epa”
La artista estadounidense de raíces mexicanas vuelve a jugar entre idiomas, ritmos y referencias culturales, acompañada por un videoclip lleno de movimiento comunitario.
Durante más de una década, Becky G ha construido una carrera difícil de encasillar. Comenzó como una adolescente que mezclaba pop, rap y versiones caseras subidas a internet; luego conquistó la radio anglo, se convirtió en una de las figuras centrales del auge del pop latino contemporáneo y, en paralelo, encontró espacio para desarrollar proyectos vinculados a la actuación, el activismo y el emprendimiento. En ese recorrido, pocas veces permaneció quieta demasiado tiempo.
Su nuevo sencillo, “Epa”, continúa esa búsqueda, moviéndose con soltura entre el español y el inglés, terreno que Becky ha convertido en una de sus marcas personales. Hay ritmo, picardía y una energía ligera que parece diseñada para el movimiento antes que para la contemplación. El estribillo llega rápido, se instala y acompaña una producción que privilegia la inmediatez sin perder personalidad.
Pero buena parte del interés del lanzamiento está en el universo visual que acompaña la canción. El videoclip fue dirigido por la realizadora dominicana Olivia De Camps, una cineasta reconocida por su capacidad para retratar comunidades y personajes desde una mirada cercana y humana. La grabación tuvo lugar en El Mercadito, un espacio cotidiano transformado aquí en escenario de encuentro, baile y celebración colectiva.
Entre puestos, colores y rostros familiares aparece también la participación especial de Valentina, una de las drag queens latinas más reconocidas internacionalmente gracias a su paso por RuPaul’s Drag Race. Su presencia suma otra capa de identidad a una propuesta que abraza distintas expresiones culturales sin convertirlas en simple decoración.
Las coreografías, diseñadas por Tyrik J Patterson, ocupan un lugar central, aunque el video encuentra sus mejores momentos cuando abandona la perfección técnica y se deja llevar por la espontaneidad. Personas que se suman al baile, miradas cómplices y pequeños gestos cotidianos construyen una sensación de comunidad que encaja naturalmente con la canción.
A sus 28 años, Becky G parece atravesar una etapa de mayor confianza artística. Después de proyectos profundamente conectados con la música regional mexicana y colaboraciones que ampliaron su alcance global, “Epa” muestra a una artista que ya no necesita elegir entre mercados, idiomas o etiquetas. Puede habitar varios espacios al mismo tiempo, entendiendo que la identidad no es una frontera, sino un territorio en constante movimiento.





