La victoria

El triunfo de Camino al Cambio se sustenta en la aparición de María René como candidata viable más allá de los deméritos que hayan hecho los contendientes

La victoria incontestable de María René Soruco en la Gobernación de Tarija tiene numerosos enfoques para el análisis, y aunque por lo general tienden a distribuir méritos y deméritos, la principal causa de la victoria es su persona.

Soruco, abogada constitucionalista en busca del doctorado, docente y emprendedora, apareció en campaña en el momento justo. Carismática y comprometida desde los orígenes con el proyecto autonomista de Camino Democrático para el Cambio (CDC), su nombre siempre se manejó como opción en el “círculo rojo”. No ser “conocida” nunca fue un problema, pues son precisamente estos eventos los que dan visibilidad a la velocidad de la luz. Firme en sus planteamientos, sus cualidades encajaron con las del protagonista de la campaña, Mario Cossío, el exgobernador que buscaba su resarcimiento.

La estrategia de Camino Democrático para el Cambio (CDC) cargando todo el peso en Mario Cossío y sembrando la duda sobre el “gobierno amigo” ha funcionado, pero no lo hubiera hecho de la misma manera si la elegida o elegido para sustituir al exgobernador no hubiera sido una persona natural, auténtica y digna de confianza.

Hay un disparador: décadas de sentir tarijeño, autonomista no solo de vocación, sino también por necesidad: alejado de todo y presente solo por sus riquezas

En cualquier caso y además, la victoria de CDC y de María René Soruco sintetiza en un gesto décadas de sentir tarijeño, autonomista no solo de vocación, sino también por necesidad: alejado de todo y presente solo por sus riquezas.

El discurso del “Gobierno Amigo” siempre ha contenido la semilla del chantaje en su interior, y en Tarija ha sido rechazado una y otra vez, no solo durante este corto periodo de autonomía, sino también en momentos en los que los gobiernos centrales tenían el absoluto control de todo.

La apuesta de Adrián Oliva, que en su momento ya ganó una elección frente a la bandera del “gobierno amigo” que entonces enarbolaba el candidato del MAS, acabó sucumbiendo a la tentación de pactar con el más fuerte y apoyarse en la voluntad de Paz Pereira de buscar una reconciliación con Tarija que le sigue siendo esquiva, al menos en lo electoral.

Paz Pereira ganó su propia elección de forma incontestable, pero rápidamente olvidó su campaña y conformó un Gobierno monocolor – no exento de tensiones – donde se acumulan los problemas sin resolver. El tema de la calidad de la gasolina pesa en el imaginario, pero no por sí mismo, sino como colofón a una gestión con demasiado marketing y pocos resultados efectivos. Los tarijeños han dictado sentencia en ese marco.

Cerrado el capítulo electoral, es el tiempo de la gestión. Paz Pereira sigue teniendo un compromiso con el país y con Tarija que va a querer cumplir de la mejor manera – lo que hacía todavía más innecesaria la tesis del Gobierno Amigo – y la propuesta de Camino Democrático al Cambio pasa por recuperar tiempos felices, en un momento en el que el gas se ha agotado, y en el que, efectivamente, no quedan más soluciones inmediatas para sanear cuentas, pues si hubiera algo, ya se hubiera aplicado.

Las elecciones ya son Historia, es decir, decisiones de las que aprender. Llega el tiempo de construir.

 


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