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Cardiopatías congénitas: tareas para Tarija

En todos los procesos, independientemente del desenlace, la detección precoz es la única posibilidad para que tanto las familias como los equipos médicos estén preparados

Afortunadamente, la resaca del Carnaval Chapaco ha dejado en segundo plano el comercial día de San Valentín que en los últimos años ha ido ganando terreno en todo el país, sin embargo, no debería pasar lo mismo con la fecha que se conmemora precisamente coincidiendo con la meliflua fecha: El Día Mundial de las Cardiopatías Congénitas.

El amor y la cardiopatía tienen que ver en que por lo general, no se eligen, pero evidentemente uno tiene un componente de dolor que no tiene lo otro. O no debería. Aún así son dos asuntos especialmente extendidos, pero uno más silenciosamente que el otro:

Las cardiopatías congénitas son un padecimiento o trastorno, donde el corazón sufre un desarrollo anormal, que normalmente ocurre antes del nacimiento. Se estima una incidencia mundial de hasta 9 casos por cada mil nacidos vivos y se considera una de las principales causas de la mortalidad infantil. En países más desarrollados, donde se hacen suficientes diagnósticos previos, la incidencia es menor entre los nacidos por aquello de las leyes de plazos para la interrupción voluntaria del embarazo, aun así, sigue teniendo mucha incidencia pues en la mayoría de las ocasiones, la dolencia es compatible con la vida.

Convertir a Tarija en una referencia de la atención cardiológica pediátrica pasa por agilizar la detección, mejorar la atención y englobarlo todo dentro de una Ley

En países menos desarrollados, como el nuestro, donde los diagnósticos son ligeros, la mayor parte de las veces se detecta después del nacimiento, incluso cuando es demasiado tarde, de ahí que sea una de las causas camufladas dentro de la mortalidad infantil bajo eufemismos como “muerte súbita”.

No existe una causa determinada que explique la aparición de cardiopatías congénitas en los embriones más allá del factor hereditario, donde procede, y asuntos relacionados con el uso de tóxicos; infecciones contraídas durante el parto y algunos estudios que señalan a la diabetes. En cualquier caso, es una patología al alza en todos los países del mundo, por lo que se viene vinculando precisamente a un estilo de vida demandado por la globalización, cruzado por el estrés y desbordado por la ansiedad.

En todos los procesos, independientemente del desenlace, la detección precoz es la única posibilidad para que tanto las familias como los equipos médicos estén preparados para lo que se viene, un proceso que en ocasiones es especialmente difícil, por lo que valorar todas las alternativas es irremediable. 

En Tarija no hace muchos años se prometió un inmenso hospital cardiovascular de referencia para todo el país. Era la campaña electoral y había que sumar, pero los argumentos sobre por qué era propicio construirlo en Tarija y no en otro lugar del país y que fueron aceptados por el Ministerio siguen estando vigentes.  En paralelo, Tarija cuenta con un excelente Hospital Materno Infantil que necesita imperiosamente dotarse de las mejores especialidades y sin duda, la cardiopatía pediátrica es una de las que más posibilidades ofrece y que más se acomoda al contexto, pues es además una de las dolencias más repetida en Tarija.

Ojalá en el corto plazo las autoridades sean capaces de coordinar acciones e iniciativas que sumen fuerzas para convertir a Tarija en una referencia de la atención cardiológica pediátrica: agilizar la detección, mejorar la atención y englobarlo todo dentro de una Ley que garantice el acceso de los pacientes más desfavorecidos pasa por ser una prioridad.

Hagámoslo.


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