El fracking argentino de YPFB
El debate nunca se abrió en serio, y eso que se concedió un área piloto a una empresa canadiense, Cancambria, de la que se han dado pocos reportes
El presidente de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), Armin Dorghaten, vino a confirmar el interés de invertir en el yacimiento de Vaca Muerta, en Argentina, que pasa por ser el más importante del continente en recursos no convencionales y para los que básicamente se ha desarrollado la técnica de la fractura hidráulica, cada vez más perfeccionada para evitar impactos medioambientales, pero aún presentes.
En paralelo, el ministerio de Economía sigue cuestionando los números del sector y cargando directamente contra el exministro de Hidrocarburos, Luis Alberto Sánchez, tarijeño él, que estuvo al frente de la cartera estratégica durante la última gestión de Evo Morales – 2015-2019.
Sánchez manejó el sector a la desesperada, consciente de que el tiempo y las reservas se agotaban, pero sin ninguna posibilidad de reconocerlo públicamente, lo que le valió en muchas ocasiones el azote de la prensa por su obsesión con el éxito y las buenas noticias pasara lo que pasara. De su despacho salieron las directrices para confiscar el 12% del IDH y convertirlo en un Fondo de Promoción para la Inversión con el que se quería premiar a las petroleras por hacer su trabajo más rápido – del que nunca hubo noticias -, y sobre todo, el plan que levantó la especial protección de las Reservas Naturales para que las empresas pudiera alegremente buscar hidrocarburos en sus entrañas.
Además, también sumó un puñado de fiascos, como el de la perforación del pozo más profundo del mundo, el Boyuy X2, que resultó improductivo, pero igual se montó una fiesta a su alrededor. Entre sus términos fatídicos están el del “Corazón energético de Sudamérica” y, sobre todo, el del “Mar de Gas”.
Bolivia acababa de volver a perder el mar en La Haya y no se estaba para muchos chistes, pero el ministro acuñó el término cuando más se presionaba por la volatilidad de las reservas de gas, desaparecidas de los balances. Así, el asunto se convirtió en mofa porque básicamente el ministro nunca quiso precisar sus palabras, tal vez por no abrir un melón de discusión profunda.
Que YPFB anuncie inversiones en el área no convencional en territorio argentino mientras salvaguarda los recursos propios suena como a política imperialista de las de antes
Los datos de Sánchez se referían a los otorgados por una consultora francesa, Beicip, que tasó en unos mil los trillones de pies cúbicos en el país, eso sí, de gas no convencional, es decir, del que debe liberarse de las rocas de esquisto mediante la técnica de la fractura hidráulica que amenaza acuíferos y gasta cantidades ingentes de agua.
El debate nunca se abrió en serio, y eso que se concedió un área piloto a una empresa canadiense, Cancambria, de la que se han dado pocos reportes. Nunca hubo una explicación oficial, pero al parecer, el hecho de retratar a Morales abriendo el país al fracking después de haberse forjado una imagen de defensor de la Madre Tierra resultaba demasiado violento y se desechó.
Que YPFB anuncie inversiones en el área no convencional en territorio argentino mientras salvaguarda los recursos propios suena como a política imperialista de las de antes, en cualquier caso, el debate en territorio nacional sigue pendiente y no es una mala oportunidad salir fuera a experimentar la técnica. Veremos en qué se concreta.


