YPFB y la acción directa

Dorgathen ha decidido abrir el melón de la exploración asumiendo el riesgo porque no queda de otra, algo que es verdad y que le honra reconocer; ojalá no sea tarde

Sea por la calentura del momento o por convicción férrea, el presidente de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos Armin Dorgathen Tapia ha dado un puñetazo en la mesa para cambiar la dinámica: YPFB Corporación va a invertir de verdad en exploración hidrocarburífera en el corto plazo.

Según sus notas institucionales, selladas y sacramentadas, YPFB Casa Matriz invertirá el 49% del monto total programado para la presente gestión, equivalente a 326,85 millones de dólares. Asimismo, las empresas filiales y subsidiarias de YPFB tienen un monto programado de inversión de 277,57 millones de dólares que representa el 41% y las empresas operadoras de los contratos de servicios petroleros suscritos con YPFB invertirán el 10% equivalente a USD 64,58 millones.

A más, en exploración, la estatal petrolera tiene programado invertir USD 323,72 millones, explotación USD 139,78 millones y distribución de gas natural a través de redes USD 74,05 millones.

El asunto ha pasado prácticamente desapercibido por varias razones, la esencial, el problema de credibilidad en el manejo de cifras que ha acumulado YPFB en su historia reciente, a lo que además se suma el convencimiento general de que el sector hidrocarburífero está agotado, idea a la que se ha sumado recientemente el ministro de Economía Marcelo Montenegro al calificar de mentira el concepto de “mar de gas” que manejaba el exministro de Hidrocarburos Luis Alberto Sánchez y que hacía referencia al gas no convencional.

Dorgathen ha decidido abrir el melón y en sus notas de prensa no deja de deslizar que se va a asumir el riesgo, pero que no queda de otra, algo que es verdad y que le honra reconocer. Desde hace demasiados años en Bolivia se ha mantenido esa idea de que no se podía asumir el riesgo de una exploración directa porque costaría demasiado, y se han diseñado normas en las que la trasnacional que quiera asume todo el riesgo y solo se compensa en caso de que el pozo sea exitoso. Ni siquiera el decreto de nacionalización que instaba a YPFB Corporación a institucionalizarse y asumir toda la cadena, logró cambiar de idea.

La decisión seguramente llega tarde, pues va como una década sin resultados realmente significativos en nada que tenga que ver con el gas, pero se trata de un mercado aún con posibles ya que Europa lo ha indultado en la estrategia de lucha contra el cambio climático.

El gas sigue teniendo potencial mal que le pese a los apóstoles del caos, aunque sea preciso socializar y consensuar los alcances de la inversión y abrir el melón del gas no convencional, que 15 años después ya no asusta tanto ni a ecologistas ni a vecinos y más bien está generando desarrollo sólido como en el caso de Vaca Muerta en Argentina.

El anuncio ya está hecho, la decisión está tomada, ojalá esta vez nadie se pierda por el camino. Bolivia no está en condiciones de que nadie venga a solucionar nuestros problemas sin más, sino en asumirlas y enfrentarlas.


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