Tarija y el efecto rebote
Afortunadamente, se acabó aquello de pretender ser el mesías de todos los constructores regando de cemento todas las provincias, ahora toca gestionar
Hay un dato todavía poco ponderado: Tarija ha salido de una recesión de seis años de acuerdo a los datos del tercer trimestre de 2022. El propio presidente Luis Arce Catacora le acabó dando la razón al gobernador Oscar Montes reconociendo un crecimiento en términos de PIB por encima del 2%, una cifra todavía escuálida, pero que sabe a gloria después de más de 70 meses de destrucción.
El dato es incipiente y evidentemente todavía no se nota a nivel de calle. En seis años se han destruido infinidad de puestos de trabajo tanto a nivel público como a nivel privado, donde además se han empeorado en mucho las condiciones de trabajo retrotrayéndonos a otras épocas. En esto tanto el gobierno del MAS como la Central Obrera Boliviana han brillado en ausencia y han colaborado poco para lograr que el ajuste, probablemente necesario para mejorar la productividad, hubiera sido menos brusco.
Los ingresos por regalías no van a volver, o serán muy residuales, por lo que las autoridades públicas deben asumir otra función en el corto plazo, que pasa por administrar y facilitar el desarrollo departamental con ideas y gestiones. Afortunadamente, se acabó aquello de pretender ser el mesías de todos los constructores regando de cemento todas las provincias – para al final no acabar casi ninguno -. Los políticos hoy deberán básicamente hacer política con las ideas y los políticos ejecutivos, con la buena gestión.
Óscar Montes, gobernador con amplia experiencia política que se ha visto en las buenas, en las malas y en las más malas, ya hizo un plan de trabajo bien modesto precisamente por esto. No se puede decir que no esté cumpliendo con algo, porque básicamente prometió que los tarijeños saldrían adelante con lo suyo, librándose de cargas que no son y exigiendo a quien corresponda que se haga cargo de lo que debe. Y en esas estamos.
El momento económico más importante del año para Tarija es precisamente este inicio en el que a los ingresos del turismo real se suma la vendimia, que es con diferencia la cadena productiva más importante del departamento.
Si Tarija ha empezado a crecer, hay que concentrarse en aprovechar el efecto rebote, recoger la siembra y volver a invertir. Hace años que las autoridades y los empresarios del sector vitivinícola vienen anunciando inversiones y expansiones, y es cierto que se han puesto bajo regadío muchas más hectáreas, que se han asfaltado carreteras y hecho esfuerzos para promocionar el nombre y las virtudes de la tierra, pero en general la producción y la exportación del producto elaborado lleva años estancado, con precios sensiblemente altos en el mercado local y los productores primarios no acaban de sentir los beneficios de lo que se supone es la cadena más emblemática de Tarija.
Es hora de cerrar el círculo apostando por las cadenas importantes, de concentrar esfuerzos productivos de verdad para que después las lógicas del mercado social se acomoden y apuntalen el presente y el futuro. Es hora de sumar sinergias para que Tarija vuelva a sonreír.


