YPFB y las buenas intenciones
Los cálculos de YPFB le indican que, teniendo el gasoducto prácticamente amortizado, lo que más le conviene es llevar gas hasta el mercado brasilero para que lo compre el mejor postor, pero ¿el qué?
Cambios políticos implican numerosas veces cambios en las estrategias de desarrollo económico, y eso es lo que parece estar pensando Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) cuando en nota de prensa entre docenas de eufemismos viene a decir que volverá a enviar más gas a Brasil – que vuelve a estar gobernado por los viejos aliados políticos – que a Argentina, que aunque aún no deja de ser gobernada también por viejos aliados, le queda menos tiempo y tiene a Vaca Muerta en plena producción.
Lo cierto es que Argentina paga más caro el gas boliviano que Brasil, que además solo 6 millones de metros cúbicos se pueden mandar libres de licuables. Por otro lado, Argentina está desarrollando Vaca Muerta a buen ritmo y no se prevé que el mercado se liberalice en el corto plazo, mientras que, en Brasil, aunque Lula ha pedido dar marcha atrás en la privatización de Petrobras, el mercado seguirá abierto a la libre competencia.
Los cálculos de YPFB le indican que, teniendo el gasoducto prácticamente amortizado, lo que más le conviene es llevar gas hasta el mercado brasilero para que lo compre el mejor postor, pues al fin y al cabo el gas por ducto es mucho más barato que el que llega en barcos metaneros en estado de licuefacción. En esto, nada cambia respecto al plan ya trazado para cuando Bolsonaro diera carpetazo al contrato de exportación.
La cuestión, sin embargo, es otra, pues resulta paradigmático hacer estrategias de venta a largo plazo sin tener cubiertas apenas las necesidades nacionales por una recurrente falta de éxitos en el campo de la exploración. ¿Cuánto gas realmente tiene Bolivia para comercializar en estos momentos? La estrategia de captación de “socios, no patrones” no ha funcionado y en quince años, nadie se ha atrevido a dar cumplimiento al decreto de nacionalización para que YPFB asuma íntegramente toda la cadena de hidrocarburos, incluida la piedra angular, que es la exploración, por muy cara y riesgosa que suponga.
Sin este asunto claro, Bolivia está en riesgo recurrente de quedar vacío de reservas, con proyectos de industrialización sin completar y, además, con contratos vigentes.
YPFB anunció en su momento un plan de choque de reactivación inmediata que, de momento apenas ha dado algunos resultados marginales de los que siquiera se dan resultados. Ni siquiera el plan de recuperación secundaria de pozos antiguos ha tenido trascendencia en los medios, por lo que se desconoce su verdadero alcance.
Sin duda es muy positivo hacer planes para comercializar el gas en mercados internacionales una vez cubiertas las demandas nacionales, que son muchas y variadas, pero antes de dar ningún paso hay que asegurar las reservas propias. Sin eso, todo lo demás es un compendio de buenas intenciones y nada más.


