Feminicidios: Año nuevo, viejas taras
En el primer caso de presunto feminicidio del año, la juez ha preferido dejar en libertad al acusado pese al informe del forense y el testimonio de la familia
La fiscalía ha calificado de esperpéntico el hecho de que una jueza deje en libertad simple y pura a un presunto feminicida a pesar de haber aportado pruebas contundentes, como el informe del forense que habla de muerte violenta y golpes en el abdomen y el testimonio de uno de los hijos que ha descrito la secuencia, pues Sofía murió delante de sus pequeños en la noche del 31 de diciembre en la urbanización Che Guevara, un asentamiento populoso que ha ido ganando entidad en los últimos años.
La defensa alega que el acusado no ha huido y que fue todo natural, pero la ingesta de alcohol no ayuda precisamente a verificar lo sucedido. En cualquier caso, la Ley 358 es clara en este sentido y garantista para con las víctimas, que en este caso es Sofía y sus tres niños. ¿Cuál es la prisa por liberar al detenido por un hecho tan dramático como la muerte de una mujer?
2022 fue un año tan malo como siempre para las mujeres en Bolivia, pero por primera vez desde que hay ley no se pasó de los 100 decesos
La celeridad y la falta de cautela contrasta precisamente con la reciente decisión de mantener en prisión preventiva al gobernador opositor cruceño Luis Fernando Camacho, aprehendido para declarar recién el 28 de diciembre pese a que la orden estaba firmada desde el 31 de octubre, y por unos hechos acaecidos hace tres años por lo que todo el mundo era consciente que tarde o temprano iba a acabar en prisión. ¿Acaso tiene más riesgo de fuga?
El asunto es de impacto porque se cumple precisamente un año desde que salieran a la luz muchos malos manejos por parte de muchas salas en casi todos los tribunales del país donde se han negociado ya no los “típicos” casos políticos, sino casos graves de feminicidio. Entonces se descubrió que un feminicida confeso había vuelto a asesinar a dos mujeres en El Alto porque, simplemente, estaba libre. Rápidamente se pusieron en el foco muchos casos similares en todo el territorio nacional, se elaboraron comisiones y se desarticularon algunas roscas y contubernios de jueces y fiscales, pero al parecer, el criterio garantista vuelve a ponerse en entredicho.
2022 fue un año tan malo como siempre para las mujeres en Bolivia, pero por primera vez desde que hay ley no se pasó de los 100 decesos. La cifra total no deja de ser escalofriante: 95 mujeres asesinadas por sus parejas o exparejas, pero los más optimistas quisieron ver brotes verdes.
Empezar el año con noticias trágicas, de nuevo, y acompañarlas con el habitual desdén de los poderes públicos hacia la tragedia no resulta el mejor panorama para enfrentar un 2023 en el que de nuevo toca pelearla.
La estrategia es clara: hay que provocar un cambio a largo plazo para lo que todo suma, desde ya, desde las pequeñas acciones hasta las más escandalosas, esas que suelen enervar a las poblaciones más conservadoras pero que, al final, alimentan el debate.
Es tiempo de cambio, pero al cambio hay que empujarlo todos los días. Siempre alerta. #NiUnaMenos


