El enredo de YPFB
Es importante que Yacimientos aclare sus ideas, pues sin tener claro el objetivo, cualquier paso que se trate de dar acabará convertido en conflicto y desgaste para el gobierno
El Presupuesto General del Estado ha sincerado como pocas veces antes el precio del barril de petróleo para el 2023. A diferencia de años pasados, donde se optaba por la prudencia para encajar las cuentas a la baja, esta vez se acerca a los 75 dólares, que es lo que los expertos pronostican será el precio durante el año con una guerra de Ucrania enquistada, aunque otros muchos consideran que sigue siendo en exceso prudente.
Hasta ahora, mantener el precio del barril de petróleo bajo en el presupuesto permitía maquillar las cuentas de gasto en tanto a lo que anualmente se destina a la subvención del diésel, pero al mismo tiempo, permitía contar a final de año con unos buenos recursos adicionales para tapar agujeros imprevistos siempre que el precio del barril hubiera superado lo muy moderadamente presupuestado al principio.
Lo cierto es que ahora parece querer maquillar la acusada caída de la producción de gas natural en el país, un problema que viene sumando desde hace demasiados días y que, sin embargo, Yacimientos sigue contemplando desde el palco como si el asunto no fuera con ellos.
Las vacas gordas han pasado, las principales reservas se han agotado, como en San Alberto y, próximamente, en San Antonio, y todos los grandes recursos no han servido para potenciar una industria petroquímica básica – y verde – que permitiera mantener ingresos aún con un mínimo de solvencia, vendiendo productos transformados y no el volátil gas natural, con o sin licuables, que tarde o temprano será sustituido por las reservas de Brasil y Argentina en sus respectivos proyectos del Presal y Vaca Muerta, sobre los que también cuenta el cronómetro de la transición energética, aunque haya sido indultado temporalmente.
La reacción no llega. YPFB anda enredado en un proceso para titularizar y capitalizar sus propias reservas, algo para lo que le facultada la CPE y que podía haber hecho hace años para completar el proceso de industrialización, que efectivamente, era costoso, pero muy beneficioso. En la actualidad no está claro cual será el destino de esos fondos, pues al parecer, YPFB trata de resistir, más que construir.
Casi todo lo que hace, trata de hacerlo sin ruido. La exploración en reservas naturales cuenta con demasiados desprecios y nadie quiere dar demasiadas explicaciones sobre el plan de recuperación secundaria de pozos abandonados que rezuma olor a fracking por los cuatro costados, un debate seguramente necesario pero que nadie se permite iniciar, por aquello del qué dirán.
Es importante que Yacimientos aclare sus ideas, pues sin tener claro el objetivo, cualquier paso que se trate de dar acabará convertido en conflicto y desgaste para el gobierno. El gas sigue siendo una palanca vital para el país y la prórroga otorgada en el marco de los diálogos contra el cambio climático permiten una última oportunidad. No es tiempo de perderse en el camino, sino de acompañar con energía los planes con resultados claros y certeros.
destacado: Nadie quiere dar demasiadas explicaciones sobre el plan de recuperación secundaria de pozos abandonados que rezuma olor a fracking por los cuatro costados


