Montes y la solución para la planta de cítricos
Después de una década sin solución para una infraestructura millonaria, el gobernador tiene legitimidad para plantear lo que se considere más pertinente
La planta procesadora de cítricos de Bermejo es probablemente uno de los símbolos del fracaso de una gestión, la de Lino Condori, que engendró un gigante ambicioso, sí, pero sin la más mínima estrategia comercial que la acompañara.
La idea no era mala, al contrario. Bermejo es un territorio fértil pero agotado y casi desquiciado por la mala gestión del otrora emblema de la región: Industrias Agrícolas de Bermejo, otra víctima de una capitalización forzada a las apuradas que se saldó con un agujero en las cuentas de los trabajadores y un plus de precariedad que la convirtió en objeto de asalto permanente por las diferentes directivas que pasaron por el poder dejando una empresa esquilmada y obsoleta, sin capacidad de generar utilidades para renovarse medianamente.
El resultado fue el esperado, la molienda en Bermejo es apenas la mitad que la que se procesaba a principios de siglo, y eso que el contrabando ha cambiado de dirección y hoy por hoy es de lo más común encontrar azúcar argentino camuflado en bolsas bermejeñas.
La cuestión es que la planta procesadora de cítricos, que básicamente necesita azúcar y cítricos, venía a dar un salto cualitativo en la región mejorando su ingreso elaborando un producto de mayor valor en el mercado, como refrescos o jugos. Para ello había que reacondicionar terrenos tradicionalmente dedicados a la caña, reduciendo así la cantidad de ese cultivo. Era un ganar – ganar… y así pasan los años.
El plan era bueno: reducir la producción de caña y sumar cítricos para elaborar productos de mayor valor
En una década, la planta procesadora de cítricos sigue siendo un elefante blanco en franco deterioro. El ex subgobernador Never Vega, que tantas veces alardeó del proyecto y que tantos plantines de cítricos ha repartido por todo el territorio. El exgobernador Lino Condori ni siquiera sabe qué querían hacer con la infraestructura. Ni la Asamblea Legislativa, ni el Gobierno nacional ni el exgobernador Adrián Oliva, que heredó el problema y lo acabó pagando sin solución alguna, han sido capaces de reorientar un proyecto que nos ha costado a todos los tarijeños, pero que ni siquiera aporta un puñado de puestos de trabajo o algún tipo de movimiento comercial como para justificar la inversión.
Lamentablemente y a pesar de todas las opciones que se han ido poniendo sobre la mesa, nadie ha sido capaz de poner en marcha una infraestructura completa y completada a base de recursos públicos. Aún así y precisamente por ello, es necesario que todas las partes pongan lo mejor de su parte para desbloquear una situación antes de que la inversión sea obsoleta – como ya ha pasado con una planta similar pagada por Padcaya en El Portillo -, y en ocasiones, visto lo visto, poner lo mejor es simplemente callar y dejar hacer.
Después de tantos años, este es el turno de Óscar Montes, que tiene todo el legítimo derecho a plantear la mejor solución para tamaño problema que él no generó y que sin embargo, prefiere no ignorar. El departamento de Tarija no puede permitirse tener infraestructuras botadas e inversiones arruinadas. Es tiempo de darle la mejor solución para que ganemos todos.


