Dignidad, libertad y justicia para todos
Hace 75 años se aprobó la Declaración Universal de los Derechos Humanos, pero hasta hoy los sigue disfrutando una minoría
El 10 de diciembre se celebra el Día de los Derechos Humanos, coincidiendo con el aniversario de la Declaración Universal de Derechos Humanos, que se aprobó en 1948, y que ha pasado a ser la Biblia de la sociedad moderna occidental en los últimos 75 años.
Solo dos años después de la aprobación, en 1950, la Asamblea General proclamó el 10 de diciembre como el Día de los Derechos Humanos con el objetivo de difundir el contenido de la Declaración Universal. Por otra parte, 1968, un año ciertamente convulso en occidente, fue declarado como el Año Internacional de los Derechos Humanos.
Los derechos humanos, son derechos inalienables y que pertenecen a todos los seres humanos, sin importar su raza, sexo, nacionalidad, lengua, religión, origen étnico o cualquier otra condición. Actualmente existe una lista de derechos humanos creada por la Organización de las Naciones Unidas, donde se defiende el derecho a la vida, la libertad, a la educación, al trabajo y muchos otros más, que deben ser respetados sin que exista discriminación alguna.
"Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos" es el texto del artículo 1 de la Declaración Universal de Derechos Humanos. En base a esta premisa, la Declaración proclama los derechos inalienables inherentes a todos los seres humanos, sin importar su raza, color, religión, sexo, idioma, opiniones políticas o de otra índole, origen nacional o social, propiedades, lugar de nacimiento ni ninguna otra condición.
La interpretación del contenido de la Declaración, como el de la misma Biblia, es interpretable en función de los principios políticos y de la concepción de la sociedad. En las definiciones están las claves para que unos puedan “defender” la vida invadiendo un país y otros no puedan siquiera acercarse a una frontera.
La Declaración Universal de los Derechos Humanos es el documento más traducido del mundo, disponible en más de 500 idiomas y probablemente el menos leído, o el menos contemplado a la hora de debatir los grandes problemas de la humanidad. La desigualdad es la base del conflicto y eso apenas cambia ni en las negociaciones del pasado ni en las del futuro, con el cambio climático y sus formas de abordarlo como paradigma.
Si se aborda desde una posición más optimista, el hecho de que el documento siga vigente puede ser considerado una buena noticia por el compromiso de los Estados y la sociedad en general con él, aunque efectivamente, quede mucho camino por recorrer.
“Dignidad, libertad y justicia para todos” es el lema para la campaña de 2022, una campaña que va a durar un año entero para conmemorar el 75 Aniversario de la Declaración Universal de Derechos Humanos, que se producirá en 2023. El objetivo de esta campaña es que la población tenga un mayor conocimiento de la Declaración y el activismo asociado a ella, para así poder abordar los problemas mundiales más acuciantes.
Profundizar en el contenido de la declaración es sin embargo la clave para su vigencia. No corren los mejores tiempos entre tanto autócrata y tanto afín al marketing político adicto al populismo. Con todo, la clave, como siempre, es de los ciudadanos.


