El Estado y la discapacidad

Las personas con discapacidad dependen básicamente de la familia ante la ausencia clamorosa de una red social tejida por el Estado que atienda las vulnerabilidades

El 3 de diciembre se celebra el Día Internacional de las Personas con Discapacidad con el objetivo de promover los derechos y el bienestar de las personas con discapacidad en todos los ámbitos de la sociedad, así como concienciar sobre su situación en todos los aspectos de la vida.

La discapacidad es un concepto complejo que evoluciona en el tiempo y que a menudo se pierde en discusiones estériles sobre conceptos o correcta denominación. En Bolivia por ejemplo se han invertido muchos esfuerzos para que se les denomine “personas con capacidades diferentes” y no tantos en lograr verdaderas políticas inclusivas y de igualdad que permitan dignificar a las personas con discapacidad que dependen básicamente de la familia ante la ausencia clamorosa de una red social tejida por el Estado que atienda las vulnerabilidades.

 Actualmente, gracias a la aportación del movimiento social de la discapacidad, a nivel mundial se han superado las visiones centradas en las dificultades que experimentan las personas debido a su situación de salud. Estas visiones eran propias del denominado modelo biomédico – rehabilitador. Actualmente, el concepto de discapacidad se basa en el modelo social, que pone el foco, más bien, en las barreras físicas y de actitud que restringen innecesariamente la participación plena y efectiva de las personas.

Desde esta perspectiva, una persona con discapacidad es aquella que teniendo una o más deficiencias físicas, mentales, sea por causa psíquica o intelectual, o sensoriales, de carácter temporal o permanente, al interactuar con diversas barreras presentes en el entorno, ve impedida o restringida su participación plena y efectiva en la sociedad, en igualdad de condiciones con las demás.

Huelga decir que Bolivia está repleta de barreras en el entorno que privan de la participación efectiva de los miembros de la comunidad incluso con discapacidades moderadas. Cuestiones elementales como el cuidado de las aceras o las rampas de acceso a los edificios siguen siendo un problema para quienes tienen problemas de movilidad y ni qué decir de la inexistencia de cambiadores adaptados o espacios reservados de mayor dimensión para garantizar la posibilidad de intervención o intérpretes en lenguaje de signos o braille.

Bolivia cuesta, y mucho, y es verdad, y también cuesta el promover la inclusión y adaptar los ambientes, las reuniones y todos los momentos vitales a las personas con barreras de accesibilidad; es verdad que se aprende a manejar la frustración de forma implacable, pero al menos, seamos todos capaces de erradicar para siempre la mayor barrera, que son el prejuicio y la discriminación hacia las personas con discapacidad. Bolivia cuesta, pero seamos capaces de tratar con dignidad a las personas con discapacidad; hagamos que nuestra sociedad, con todas nuestras limitaciones, sea un mejor lugar para vivir solo con la amabilidad.


Más del autor
Tema del día
Tema del día
Confía en el tiempo divino
Confía en el tiempo divino