Educación superior contra el tiempo perdido
Implementar antes una buena formación profesional supone un alivio para los estudiantes que disfrutan más de sus habilidades técnicas y permite incorporar al mercado mejores profesionales
Si garantizar la educación es una obligación del Estado, ensanchar la base de estudiantes que acceden a la educación superior es uno de los secretos del éxito de cualquier país para acelerar su desarrollo, pues el factor está íntimamente ligado con los resultados del crecimiento de la siguiente generación.
Dicho esto, no es difícil comprobar que en Bolivia estamos naufragando en el primero y en el segundo de los niveles de la educación, pero por lo general, los políticos, que son quienes deben arreglar esta circunstancia, no articulan una idea diferente a la mera resignación o alguna otra consigna enlatada que responde a cuestione más ideológicas que razonables.
Afortunadamente, este 2022 hemos logrado que la educación vuelva a ser presencial poniendo fin a una anomalía que no tenía justificación ni parangón con ningún otro lugar del mundo. Los estudiantes bolivianos han sido los más perjudicados por la pandemia, lo que al final se traduce en atrasos respecto a los países vecinos y en puntos de PIB del futuro. Si ya estábamos mal, ahora deberíamos correr el doble para tratar de igualarnos, pero no hay ni siquiera un remoto interés entre las bancadas de la asamblea Plurinacional en remover y actualizar una Ley que se ha quedado obsoleta sin siquiera haberse implementado.
Uno de los grandes problemas, que es tema tabú, es precisamente la duración de la carrera escolar y su uniformidad para todo el país. La educación es obligatoria hasta los 18 años sin tener en cuenta la motivación y capacidad del alumnado, y aunque hay algunas experiencias exitosas de educación técnica, especialmente en el área rural, por lo general no se han desarrollado como la ley Avelino Siñani preveía.
En cualquier caso, los expertos señalan que mantener un grueso de currículum obligatorio para todo el alumnado de secundaria aun teniendo claro que muchos estudiantes ya son muy conscientes que no irán a la universidad hace perder tiempo a unos y perjudica a los que deberían avanzar más para llegar más preparados a la universidad superior. En ese sentido implementar antes una buena formación profesional supone un alivio para los estudiantes que disfrutan más de sus habilidades técnicas y permite incorporar al mercado mejores profesionales, aun en grado de peón, en cualquier área, pues efectivamente Bolivia necesita mejores electricistas, plomeros, albañiles, torneros y encofradores.
Cada 26 de noviembre se celebra el Día Mundial del Acceso a la Educación Superior, una efeméride significativa que pretende generar conciencia acerca de los desequilibrios y desigualdades que existen en la actualidad acerca del acceso y continuidad en la Educación Superior, a nivel mundial. En Bolivia debemos ser capaces de generar nuestros propios itinerarios que canalicen el potencial de los estudiantes que cada año abandonan – al margen de lo que diga el Juancito Pinto – para escalar posiciones en la educación superior, sea universitaria o técnica. Hay que recuperar el tiempo perdido.


