Tiempo de feminismo

Es necesario tomar medidas concretas, ajustar lo poco que tenemos y poner a los agresores contra la pared. Que no encuentren un espacio de paz, un rincón donde les compadezcan, un lugar donde pongan en duda que su actuar estuvo mal

El 25 de noviembre se celebra el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, con la finalidad de visibilizar la violencia contra las mujeres y niñas a nivel mundial, uno de los mayores flagelos del planeta y que, por datos y estadísticas, tiene a Bolivia en los puestos de arriba. Ser mujer en Bolivia es de alto riesgo.

Con la celebración de la fecha se pretende fomentar la ejecución de políticas por parte de las naciones del mundo para la erradicación de la violencia de género, así como brindar apoyo y generar conciencia sobre la estigmatización que sufren algunas víctimas.

Lo imprescindible es que la mujer que denuncia no muera en el intento. Que no la manden de vuelta a casa porque “no fue para tanto

En el año 2000 la Asamblea General de la ONU designó el 25 de noviembre como el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, invitando a gobiernos, organizaciones internacionales y ONG’s a involucrarse y coordinar acciones que eleven la conciencia pública para eliminar todas las formas de violencia contra las mujeres.

El impulso dado ha servido para poner las cosas en su lugar. En Bolivia, donde se asumía con frívola normalidad que decenas de hombres ejercieran violencia hacia las mujeres en sus casas o a la vista de todo el mundo, se está logrando un importante cambio de perspectiva: la violencia ya no sale gratis y la sanción social es también para el agresor, sin embargo, todavía falta mucho para avanzar en los puntos clave.

Denunciar es la clave, señalan con frecuencia los manuales internacionales al respecto de la lucha contra esta lacra. Por ello todas las acciones encaminadas a arropar a las víctimas, a fortalecerlas para poder hacer frente a su agresor son imprescindibles. Estas acciones pasan por lo emocional, como en el caso de las movilizaciones acordadas para hoy y que ponen en valor lo colectivo, y también por lo material: lograr la independencia económica de las mujeres, darles casa y comida seguras, etc., son los factores que ayudan a poner fin al círculo vicioso en el que con demasiada frecuencia se ven atrapadas las mujeres de este país.

En cualquier caso, lo imprescindible es que la mujer que denuncia no muera en el intento. Que no la manden de vuelta a casa porque “no fue para tanto”. Que no deba contar su historia docenas de veces hasta que caiga en una contradicción. Que las denuncias no se queden en el cajón. Que los policías busquen a los agresores. Y los detengan.

El cambio, dicen algunos, debe ser a largo plazo y por eso, dicen esos mismos, una marcha o una acción puntual no vale la pena. Es evidente que lo que no vale la pena es quedarse al costado de la movilización viendo pasar a la gente. Es necesario tomar medidas concretas, ajustar lo poco que tenemos, sacarle mayor rendimiento y poner a los agresores contra la pared. Que no encuentren un espacio de paz, un rincón donde les compadezcan, un lugar donde pongan en duda que su actuar estuvo mal.

Es tiempo de feminismo. #NiUnaMenos


Más del autor
Tema del día
Tema del día
Confía en el tiempo divino
Confía en el tiempo divino