Bolivia, más allá de una deriva federal
Calvo y el gobernador Camacho no solo dan por agotado el modelo autonómico, sino que desconfían de impulsar una reforma federal del Estado para todos de la que apenas unos pocos hablan
Pasan las horas y el plan del Comité Cívico de Santa Cruz sigue siendo una incógnita, probablemente porque ni siquiera todos sus miembros saben qué sucederá una vez que esta noche venza el plazo de 72 horas dado al Gobierno para que libere a los detenidos en la protesta, y a los demás departamentos para que den muestras reales de su adhesión a la estrategia cruceña, una determinación difícil de materializar cuando no se verbaliza.
El domingo hubo subidón. Calvo dejó abiertas todas las opciones de continuidad para establecer esa “nueva relación política con el Estado” producto del fracaso de la actual, donde a su criterio y el del Comité, se les agrede y no se les reconoce como parte de la bolivianidad, y donde, además, a su manera, se amenazó al resto de departamentos sobre las consecuencias de no apoyar su movilización de forma efectiva. El lunes sirvió para la matización. Caminos, comisiones y otros eufemismos sirvieron para poner paños fríos sin borrar lo dicho.
Lo que no está claro es si matizó o le matizaron desde determinados poderes. El Comité Cívico de Calvo y el gobernador Luis Fernando Camacho no solo dan por agotado el modelo autonómico, sino que desconfían de impulsar una reforma federal del Estado de la que apenas unos pocos hablan y de la que prácticamente nadie se hizo eco hace unos meses, cuando Luis Fernando Camacho propuso el tema. Apenas el expresidente Evo Morales vio el potencial desestabilizador del tema y dijo: Vamos a referéndum.
Las consultas del Cabildo – que no sus matizaciones posteriores – son muy evidentes en lo que a la estrategia se refiere, pues plantean la creación de una comisión constitucional y señalan que no esperarán a ningún otro departamento, por lo que no parece viable que se pretenda negociar un modelo de Estado para todos – cuenta como experiencia el desarrollo autonómico de los departamentos que o lo pidieron y que siguen sin tener Estatuto. El plan, en todo caso, pasaría por negociar un estatus especial para Santa Cruz.
Desde las luchas por la liberación del Imperio Español y la configuración de las fronteras definitivas en los diferentes Estados del continente, por lo general se han desarrollado pocas pulsiones separatistas en Sudamérica, solo algunas muy vinculadas a lo étnico, como en el caso de los mapuches en Chile y Argentina, y, generalmente, a lo económico, como en el caso de Zulia en Venezuela – la zona rica petrolera -, Guayaquil en Ecuador y los estados brasileros del sur – Santa Catarinha, Paraná y Río Grande do Sul- que cada tanto buscan sus mejoras fiscales y aduaneras.
Ahí se enmarca también la deriva cruceña, que, sin embargo, ha tenido mucho más cuidado en construir una identidad propia y otros elementos de discurso – Bolivia nos roba - para integrar a los nuevos cruceños. Y así es que, aunque hoy pueda contentarse con que se transfiera el INRA, las Aduanas o el Senasag elevando su cualidad de Autonomía, las posiciones de confrontación se afianzarán.
El papelón, efectivamente, lo tiene Luis Arce, que ya no puede ofrecer nada del Censo porque trascendió de su ámbito al legislativo. Y es que la inestabilidad, sobre todo cuando procede del encaje legal del departamento más rico del país, no solo produce cansancio, sino que encarece la financiación por el empeoramiento de la calificación en las agencias de riesgo.


