Potosí y la histórica trascendencia

El departamento potosino ha sido vanguardia en las grandes transformaciones del país sin ser nunca bien reconocido

Con el tiempo, el peso de la historia pondrá cada cosa en su lugar y el 10 de noviembre volverá a ser la fecha en la que se recuerde la gesta libertaria del departamento de Potosí, sin duda una de las más épicas del continente, pues Potosí era en ese momento y desde siempre la capital más preciada de toda la cordillera por sus ingentes riquezas mineras. En el pasado inmediato, que bien podría ser presente, la fecha ha quedado ligada a la renuncia de Evo Morales en 2019, una consecuencia en la que Potosí también jugó un papel elemental.

Sin excesos ególatras, lo cierto es que se pueden trazar coincidencias históricas entre el levantamiento contra el imperio español, ya decrépito en aquella época, pero peligroso, y la exigencia presentada en la ciudad de Potosí contra el régimen de Evo Morales no solo en el final de la gestión, sino en otros momentos cuando realmente el Movimiento al Socialismo llegaba hasta el último rincón y copaba hasta la última junta vecinal en la inmensa mayoría de las ciudades.

El problema de Potosí tiene que ver con las minas y esa concepción cultural imbuida en la colonia en la que la vida vale más bien poco y que tomar previsiones es una pérdida de tiempo

También se pueden encontrar similitudes en lo poco reconocido que ha sido después el papel de Potosí entre aquellos que celebraron y aún celebran la caída del expresidente. El papel de Potosí en la gestión de Jeanine Áñez fue más que testimonial; tampoco tuvo representación importante en ninguna de las candidaturas opositoras de 2020 y hoy sigue siendo ignorada por los que alardean de su rol.

Lo cierto es que el departamento de Potosí sigue teniendo problemas estructurales de fondo  que nadie hasta ahora los ha abordado en profundidad, y aunque tampoco se puede negar que las inversiones en infraestructuras han dado un salto significativo en los últimos años, la sensación es de que las obras son para otros: los turistas, los ingenieros del litio, los contrabandistas… una sensación similar a la que se ha vivido en Tarija durante los años del boom del gas donde se prometieron dobles vías, aeropuertos, etc., y apenas llegó el Sistema Interconectado Nacional porque tenía más necesidad de quemar gas del Chaco en la termoeléctrica que de otra cosa.

El problema de Potosí tiene que ver con las minas y esa concepción cultural imbuida en la colonia en la que la vida vale más bien poco y que tomar previsiones es una pérdida de tiempo. Raíces culturales que acaban dando sentido a un orden vital de corto plazo que no tiene sentido lógico. Potosí también tiene un problema con las cooperativas mineras que depredan el territorio y la vida para las grandes transnacionales a cambio de casi nada y tiene un potencial absoluto en el Salar de Uyuni, que debe abordar con visión de Estado tanto en lo turístico como en lo industrial, pero para ello es cada vez más necesario que se instale una cultura de lo trascendente, porque sí es importante lo que los potosinos hagan y decidan.

Felicidad y gloria a Potosí en su efeméride, pues cualquier palabra se queda corta para describir su grandeza.


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