La acelerada urbanización de Bolivia

El fenómeno, de no ser atendido a tiempo, va a crear enormes bolsones de pobreza en la ciudad y pérdida de soberanía y potencialidad en el campo

Bien la mala planificación, bien las interferencias políticas, han logrado que el Censo de Población y Vivienda de Bolivia que debía realizarse este 2022 se postergue sin fecha, pues la voluntad inicial de los Gobernadores de conceder la realización en 2024 se transformó en críticas que después, con los alcaldes, parece haberse concretado en un adelanto al 2023, aunque nada de esto está confirmado.

Tarija es uno de los departamentos que más población ha fijado en el área rural en los últimos años, algo que se ve efectivamente favorecido por su dimensión

El problema de la postergación tiene muchas aristas. La principal es que el procesamiento de los datos, visto lo sucedido en 2012, entregaría resultados en el muy electoral año 2025 y por ende, se politizarían incluso antes de la consulta con unos intentando exagerar el contexto y otros maquillando las deficiencias, algo que justamente es lo más perjudicial para una planificación real que es para lo que sirve el Censo.

La cuestión es que hay asuntos que requieren una intervención casi inmediata después de años de acelerado deterioro, y a falta de un Censo donde evidenciar esas debilidades, bien se puede apoyar cualquiera en los resultados de los otros instrumentos periódicos de planificación, como la Encuesta de Hogares.

La última viene a constatar la acelerada urbanización de Bolivia, un fenómeno que de no ser atendido a tiempo va a crear enormes bolsones de pobreza en la ciudad y pérdida de soberanía y potencialidad en el campo, pero de momento, “todo bien”.

El dato concreto en el informe del INE indica que de los 12 millones de bolivianos que habitamos esta tierra, siete de cada 10 duerme en algún centro urbano (70,5%) y el resto en á rea rural. De ellos, Santa Cruz y Beni son los departamentos más urbanizados (84% y 75,4% de su población viviendo en áreas urbanas, respectivamente) y los menos Chuquisaca y Potosí (51,6% y 43,4%, respectivamente).

Tarija es uno de los departamentos que más población ha fijado en el área rural en los últimos años, algo que se ve efectivamente favorecido por su dimensión, ya que al ser más pequeña y haber mejorado sus conexiones carreteras en los últimos 20 años, las distancias son más manejables para que se pueda vivir en el área rural, pero utilizar los servicios en el área urbana. Otros analistas contemplan también el factor de la descentralización y del tantas veces demonizado gasto acometido por las subgobernaciones y muchos municipios con los proyectos concurrentes que finalmente han generado empleos y proyectos con los que la población ha podido quedarse en el lugar en el que nacieron, sin embargo, no es ni lo mas frecuente en el país ni tampoco ha logrado evitar la migración de los más jóvenes, que son quienes más salen a buscar nuevas oportunidades.

En demasiadas ocasiones parece que ni siquiera los políticos se dan cuenta del fenómeno que está llenando las ciudades de nuevas bocas que alimentar, de jóvenes con sueños que demasiadas veces se frustran, de familias que necesitan casa y algún apoyo para emprender en la vida mientras siguen paseando por el medio rural ofreciendo proyectos que apenas se materializan, o que cuando lo hacen, es demasiado tarde. Es necesario ajustar las prioridades y no excusarse en el censo, que está visto, no llegará a tiempo.


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