La dimensión de la segunda Circunvalación

Ordenar la ciudad pasa por establecer sus límites y sus vías internas que adviertan de que no se podrá seguir creciendo hasta el infinito, porque los servicios no llegarán

Los ciudadanos tarijeños, en demasiadas ocasiones, parecen no ser conscientes de su verdadera dimensión. La actividad política, cultural y casi social parece encerrada ya no dentro de la primera Circunvalación, sino de la propia calle Cochabamba, y sin embargo, sus barrios se ex tienden cada vez más hacia los cerros ocupando espacios inimaginables.

Hay varias causas históricas de que esto venga sucediendo, la principal, la falta de autoridad para evitar que la ciudad se desparrame hacia donde la necesidad económica y social ha deseado; también una falta de planificación generalizada, y también un demencial mercado de la vivienda que no tiene en cuenta ni las mínimas leyes de la oferta y la demanda, sino que se mueve en la absoluta especulación alimentada por el miedo a quedar el último y por un sistema financiero que no apuesta por sus ciudadanos.

En cualquier caso, y hasta que el Censo hable, las proyecciones de 2012 sitúan a la ciudad cerca de los 300.000 habitantes, siendo la piedra angular poblacional del departamento y la referencia en materia de servicios.

El crecimiento desaforado ha superado los límites de las empresas y cooperativas de servicios, incapaces de cumplir con los derechos fundamentales, y ese es uno de los grandes problemas de que la ciudad haya crecido hasta esos límites. Una ciudad más integrada permite racionalizar la prestación de servicios, desde el servicio del agua y el alcantarillado hasta el de la energía eléctrica, el de internet y el del transporte urbano. Todo podía ser más fácil, pero la especulación no lo ha permitido.

La primera Circunvalación es un claro ejemplo de este crecimiento, pues prácticamente al tiempo de ser construida ya había sido superada de largo como vía periférica, y en estos momentos ya es prácticamente una avenida vertebradora importante, pero lejos de ser esa vía de desahogo que alguna vez quiso ser.

En los años de la bonanza, la Gobernación de Lino Condori apostó por una vía de Circunvalación conocida como la Avenida Ecológica que tenía un arco mucho mayor y que básicamente era competencia de la ABC, pero que por las generosidades de esa época, se pretendía impulsar con recursos propios. Se llegó a hablar de más de 300 millones de dólares que finalmente se descartaron, pero numerosos barrios no tardaron en anidar ahí donde se presumía sería el trazado.

En el medio quedó aprisionada la conocida como Segunda Circunvalación que el Gobierno Municipal de Rodrigo Paz apenas logró hacer respetar de las permanentes mordidas de los constructores, que le fueron ganando terreno a la amplia avenida que hoy por hoy pierde incluso el sentido de continuidad.

Es necesario que el Gobierno Municipal ponga en orden este espacio y se ejecute la obra, precisamente para dar la correcta dimensión a la ciudad y evitar de una buena vez que se siga estirando hacia espacios inhabitados pero colonizados a nombre de una especulación que ciertamente, pasa factura.


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