Insomnio, una señal que alerta sobre otros males
El director del Intraid advierte que la mayoría de los trastornos del sueño esconden problemas como ansiedad, depresión o consumo de sustancias. Alertó sobre el uso indiscriminado de medicamentos para dormir
Dormir mal no siempre significa que el problema esté en el sueño. Para el director del Instituto Tarijeño de Investigación y Rehabilitación en Drogodependencia y Salud Mental (Intraid), Marco Oliva, el insomnio constituye, en la mayoría de los casos, una señal de alerta que revela la presencia de trastornos de ansiedad, depresión, consumo de sustancias, enfermedades médicas o situaciones emocionales que requieren tratamiento especializado.
Advierte que uno de los errores más frecuentes consiste en intentar resolver el problema únicamente con medicamentos para dormir, sin buscar el origen del trastorno.
El especialista compara el insomnio con la fiebre. Así como una temperatura elevada puede tener múltiples causas, la dificultad para dormir también responde a diferentes enfermedades que deben ser identificadas antes de iniciar cualquier tratamiento.
"Si una persona tiene ansiedad, depresión, un problema de consumo de alcohol o cualquier otra patología, primero debe tratarse esa enfermedad. El insomnio es un síntoma secundario y no la enfermedad en sí", explica.
Oliva sostiene que prácticamente todas las patologías psiquiátricas modifican el ciclo normal del sueño. En los pacientes con depresión aparecen dificultades para conciliar el sueño, despertares durante la madrugada o un descanso poco reparador. En quienes padecen ansiedad, el cerebro permanece en permanente estado de alerta, impidiendo descansar adecuadamente. Mientras que en los trastornos bipolares existen personas que pueden pasar varios días sin dormir debido a alteraciones neuroquímicas propias de la enfermedad.
Por ello insiste en que ningún tratamiento serio puede limitarse a inducir el sueño mediante fármacos. Antes es indispensable realizar una evaluación clínica completa que permita descubrir qué está provocando el trastorno.
La automedicación, un problema creciente
El director del Intraid expresa preocupación por el creciente consumo indiscriminado de medicamentos para dormir.
Explica que muchas personas, especialmente mujeres mayores de 45 años que atraviesan la premenopausia o la menopausia, recurren directamente a las farmacias en busca de sedantes sin haber sido evaluadas por un especialista.
Aunque inicialmente estos medicamentos producen alivio, con el paso del tiempo pueden generar dependencia. Cuando el paciente intenta dejar de consumirlos aparecen síntomas de abstinencia y la sensación de que ya no puede dormir sin volver a medicarse.
Oliva aclara que actualmente existen alternativas farmacológicas más modernas y seguras, además de tratamientos con melatonina y otros inductores del sueño, pero remarca que ninguna medicación resolverá el problema mientras no se trate la enfermedad que originó el insomnio. "La automedicación jamás es una solución", enfatiza.
El especialista también señala que el estilo de vida moderno está afectando la calidad del descanso. El uso prolongado de celulares, computadoras y otros dispositivos electrónicos durante la noche altera los ritmos biológicos del organismo, disminuye la producción natural de melatonina y dificulta alcanzar un sueño profundo.
Recuerda que el descanso nocturno cumple funciones esenciales para el cerebro. Durante el sueño se reorganiza la actividad neuroquímica, se consolidan procesos relacionados con la memoria y el aprendizaje, además de eliminar sustancias de desecho acumuladas durante el día. Dormir poco o mal durante largos periodos favorece el envejecimiento neuronal y puede aumentar el riesgo de enfermedades neurodegenerativas.
Atención gratuita y diagnóstico integral
Frente a esta realidad, Oliva destaca que el Intraid cuenta con un modelo de atención integral que permite abordar no solo los síntomas, sino también las causas del insomnio.
El ingreso al instituto puede realizarse mediante derivación desde cualquier establecimiento de salud del primer nivel, gracias al Sistema Único de Salud (SUS), lo que garantiza gratuidad tanto en las consultas como en los medicamentos, tratamientos ambulatorios e incluso internaciones cuando el cuadro clínico lo requiere.
Además del abordaje psiquiátrico y psicológico, el Instituto trabaja con un equipo multidisciplinario que incluye médicos generales, trabajo social y otros profesionales, complementando la evaluación con estudios de laboratorio, electroencefalogramas, tomografías y otros exámenes cuando son necesarios.
Según explica Oliva, estos estudios permiten identificar enfermedades físicas que también pueden manifestarse mediante síntomas psiquiátricos.
Como ejemplo menciona el hipotiroidismo, una alteración hormonal que puede provocar depresión, fatiga e insomnio. En estos casos, tratar únicamente el síntoma sería un error, ya que el verdadero problema radica en la enfermedad endocrinológica.
"Hoy tenemos la posibilidad de hacer una psiquiatría mucho más objetiva. Contar con laboratorio y estudios complementarios nos permite confirmar diagnósticos y descartar otras enfermedades antes de iniciar un tratamiento", señala.
En cuanto a las principales causas de internación, Oliva explica que predominan los trastornos relacionados con el consumo de alcohol y drogas, seguidos por cuadros psicóticos, discapacidad intelectual asociada a trastornos mentales y episodios depresivos graves. En consulta externa, en cambio, son frecuentes los trastornos de ansiedad, depresión, conflictos familiares y problemas derivados del consumo de sustancias.
Buscar ayuda a tiempo puede evitar que un síntoma se convierta en una enfermedad más grave.
Para el director del Intraid, uno de los mayores desafíos sigue siendo vencer el estigma que rodea a la salud mental. Muchas personas retrasan la consulta porque consideran que dormir mal, sentirse ansiosos o atravesar un periodo de tristeza forma parte de la vida cotidiana o creen que pueden resolverlo por cuenta propia.
Sin embargo, insiste en que el insomnio persistente nunca debe normalizarse ni tratarse únicamente con medicamentos adquiridos sin control médico. Detrás de esa dificultad para dormir puede esconderse una enfermedad que, diagnosticada oportunamente, tiene tratamiento y puede mejorar significativamente la calidad de vida. El mensaje es claro: atender la causa y no solo el síntoma es la mejor forma de recuperar el sueño y proteger la salud mental.





