La crisis que viene

Los Bancos Centrales han optado por subir tasas frente a la inflación, pero la crisis de precios se origina en la escasez de suministros por la pandemia y por las sanciones a Rusia

La economía mundial, y no solo el bitcoin, ha entrado en una especie de espiral que conduce irremediablemente al pánico, aunque ninguno parece dispuesto a evitarlo. Como señalamos en el reportaje central de hoy, las presiones de los intereses financieros a los Bancos Centrales por la situación generalizada de inflación han desencadenado una cascada de reacciones de manual bien ortodoxas: casi todos los Bancos Centrales han empezado a subir los tipos de interés, lo que irremediablemente llevará a una ralentización de la economía, problemas de empleo, crisis de suministros, quiebras, etc., etc., etc., pero ganancia de la banca.

El análisis de los expertos de IPS Anis Chowdhury y Jomo Kwame Sundaram rebaten esta medida porque más allá de cumplir supuestamente con lo que dictan las normas del neoliberalismo que hay que hacer cuando hay inflación, no tiene en cuenta la verdadera causa de esa inflación, que es la ruptura de la cadena de suministros producto primero de la pandemia y agudizada después por la guerra, que enfrenta a dos países que son granero mundial, pero sobre todo por las sanciones impuestas a Rusia que se están convirtiendo en un tremendo boomerang contra occidente, que es quien realmente necesita el gas, el petróleo y los fertilizantes rusos.

Sin arreglar esos problemas, difícilmente se va a poder poner punto y final a una crisis que, a diferencia de lo sucedido en 2008, tiene un origen circunstancial pero una gestión igualmente errática por parte de los administradores del poder financiero y que amenaza con acorralar a los de siempre.

Los analistas señalan que los países en desarrollo son especialmente vulnerables. “La subida de los tipos de interés en los países desarrollados, especialmente en Estados Unidos, provoca la salida de capitales de los países en desarrollo, lo que provoca depreciaciones de los tipos de cambio y presiones inflacionistas. Unos tipos de interés más altos y unos tipos de cambio más débiles agravarán las ya elevadas cargas del servicio de la deuda, como ocurrió en América Latina a principios de los años 80 después de que en Estados Unidos, el presidente de la Reserva Federal Volcker aumentara considerablemente los tipos de interés en el país”.

En estas, Bolivia llega con un sistema un tanto estresado pero que hasta el momento se ha mostrado sólido controlando la inflación, entre otras medidas, con el tipo de cambio fijo y también, lamentablemente, con el contrabando, algo que puede cambiar en los próximos meses en función de cómo se arraiguen las medidas ortodoxas.

El mayor de los riesgos en el país sigue siendo el abastecimiento, pues la posición en el mercado es débil y la importación costosa, y al mismo tiempo se ha descuidado durante demasiado tiempo la producción propia de todos los insumos.

Ojalá en esta crisis no se ingrese a pulsos marcados por la ideología ni se prioricen intereses personales o partidarios en su gestión. Es importante enfrentarla con seriedad y solidez, también buscando las oportunidades en el contexto, que de seguro habrá. Los datos macroeconómicos se ponen a prueba.


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