La libertad de prensa es de los ciudadanos
Nuestra tarea es decir la verdad y la verdad es que no corren los mejores tiempos para el periodismo: solo los lectores pueden salvarlo
Este 10 de mayo se celebra el Día del Periodista, aunque lo de celebrar es evidentemente un eufemismo: dado como está el sector y la precariedad vital con la que enfrentamos nuestra labor cada día, le invitamos a ahorrarse la felicitación y más bien, acompañarnos en la reflexión.
Lo elemental es que el derecho a la información es suyo, usted es el que tiene el derecho a acceder a la buena información porque lo dice la Constitución Política del Estado, y precisamente porque lo dice la Constitución Política del Estado, el Estado mismo es el que debe facilitar los medios para que esa información se produzca en buenas condiciones.
Lamentablemente, la interpretación de esto, en este país y en cualquiera del entorno, se ha resignado al Gobierno de turno, que evidentemente establece que la buena información es la que a él le conviene, y además tiene una poderosa herramienta para exigir que su criterio se imponga: es la pauta oficial de publicidad, que en principio debería ser la forma en la que el Estado traspasa recursos a los medios para que ofrezcan buena información a los ciudadanos.
Si los ciudadanos, lectores, oyentes o televidentes, no han desarrollado la capacidad crítica para discernir la buena y la mala información y además no lo consideran lo suficientemente importante como para exigirlo, el riesgo evidente es el de la borreguización, es decir, que el pensamiento único, que es el del gobierno de turno a nivel nacional, o departamental, o municipal, se imponga y, por tanto, gane opciones de reproducirse en el poder. A la medida que ese círculo se estrecha y se perfecciona, los gobiernos se van sintiendo cada vez más impunes porque han logrado controlar a la opinión pública a través de discursos homogeneizantes.
Sí, en esta lucha por mantener la independencia todos los medios hemos tenido que hacer sacrificios, la mayoría de las veces a costa de la calidad de los productos. Cuando el asedio es permanente no hay muchos espacios para hacer filigranas, ni infografías, ni lives, ni grandes reportajes de color, ni muchas cosas que adornan el periodismo del día a día, pero que no dejan de ser aspectos complementarios. Que no lo hagan los favoritos del régimen ya es otra cuestión aparte.
Como medio más representativo de Tarija y siendo uno de los decanos del periodismo nacional, desde El País renovamos este compromiso con la verdad, con el día a día, con las historias pequeñas, con el control al poder y con el bienestar departamental.
Nuestra tarea es decir la verdad y la verdad es que no corren los mejores tiempos para el periodismo. Desde hace años hemos lanzado la campaña de suscripción y lo cierto es que todo suma, cualquier like, cualquier soplo, cualquier mención y cualquier nota compartida en las redes. Vivimos por ustedes y solo a ustedes les queremos rendir cuentas. Se vienen prontas novedades en El País y en esto de la batalla permanente por sobrevivir. Mientras haya periodistas de corazón, el periodismo estará a salvo, pero solo ustedes pueden proteger el corazón de esos periodistas. Tarija lo requiere.
Gracias por leernos. De corazón.


