El necesario cambio de ritmo en la Gobernación

Montes no cree que sea importante forzar ningún relato épico que acompañe su gestión, sino que prefiere mostrarse como un administrador serio ocupándose de la casa y sin meterse demasiado en política

Se ha cumplido el primer año de las elecciones subnacionales en el país, un buen momento para hacer una evaluación más o menos inicial de lo logrado y lo pendiente y sí, no hace falta ser especialmente analítico para evidenciar que queda demasiado por hacer.

En Tarija el ruido institucional se ha rebajado soberanamente. El hecho de que hayan desaparecido las figuras de los ejecutivos seccionales electos, que contribuían a elevar la tensión política permanentemente y, sobre todo, la sintonía política entre el poder ejecutivo y el legislativo han permitido que la Gobernación trabaje sin excesivos agobios en estos primeros doce meses. Una paz apenas quebrantada por las propias urgencias que emanan de las obligaciones económicas insatisfechas.

Y es que el gobernador Oscar Montes y su alianza han destinado el primer año de gestión a auditar una institución para llegar a una conclusión que no era ninguna novedad: la crisis es grande, la factura elevada y los ingresos pequeños. En esas, Montes se ha dedicado a recortar y sanear sin eludir los grandes asuntos, aunque sin demasiada suerte, como con el del insostenible Servicio Departamental de Caminos (Sedeca), además de clausurar algunos proyectos y obras que requerían recursos difícilmente disponibles. Probablemente, Montes podía haber acabado peleando con todos en este corto periodo, pero la paz que le ha dado el legislativo y un Movimiento Al Socialismo prácticamente desarticulado después de las elecciones le ha permitido salir airoso.

Hay muchos debes. Montes no cree que sea importante involucrar más a la población en la gestión ni forzar ningún relato épico que acompañe su gestión, sino que prefiere mostrarse como un administrador profesional y serio ocupándose de las cosas de la casa y sin meterse demasiado en política.

De momento le funciona, al menos de cara a la población. Salvo los directamente afectados, como en el caso de los trabajadores del Sedeca que han logrado su reincorporación, nadie ha salido a exigir responsabilidades ni acción. Otra cosa es si esta dinámica es la necesaria para acabar de “ordenar la casa”, donde la participación del gobierno es esencial.

Hasta el momento, el presidente Luis Arce no ha recibido oficialmente al Gobernador y tampoco han trascendido reuniones extraoficiales, además, como no hay entregas de obras, tampoco hay actos institucionales compartidos. En un año de gestión apenas se conoce una reunión de coordinación entre el Gobernador y el ministro de Economía Marcelo Montenegro.

Una de las promesas de campaña del Gobernador Montes fue precisamente la de lograr una mayor coordinación con el Gobierno Nacional, exigiéndole hacerse cargo de las cosas que le corresponden por normativa, en lo que todos entendían se refería a partidas de salud, inversión en carreteras, etc., cuestiones que hasta el momento ni siquiera se han abordado.

El segundo curso recién comienza, pero desde siempre viene siendo precisamente el año más vital, pues de los resultados de este año, ya con todas las dinámicas instaladas, dependerá el éxito del conjunto de la gestión y las posibilidades de reelección. Esperemos que pronto puedan concentrarse estas desventuras.


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