La efeméride y el punto de inflexión
¿Qué quiere ser Tarija en los próximos 50 años? Sin duda que las visiones han ido cambiando en los últimos quince años de bonanza y hoy la parálisis se apodera de todo
El dato frío se lee rápido: Tarija lleva seis años destruyendo su economía, seis años de recesión que se traduce en pérdida de trabajos, en reducción de salarios, en inversiones frustradas y en sueños reemplazados, sin embargo, ese no es el principal de sus problemas como ha quedado en evidencia en este aniversario que ha terminado abruptamente, sin la falta de un horizonte que despierte ilusión entre la población y que articule las iniciativas y oportunidades.
¿Qué quiere ser Tarija en los próximos 50 años? Sin duda que las visiones han ido cambiando en los últimos quince años de bonanza y en demasiadas ocasiones se han acomodado a los recursos disponibles, lo que en sí mismo no es formular una visión, sino apenas aprovechar una oportunidad.
En algún momento alguien pensó que Tarija podía convertirse en un gran destino turístico y de Congresos y delineó algunos planes soberbios de infraestructuras, que aún hoy sigue siendo un dolor de cabeza.
Alguna vez alguien planteó que Tarija podía convertirse en un centro logístico en esta parte del continente, vinculando el norte argentino y chileno con Paraguay y Santa Cruz, pero luego se construyeron carreteras imposibles que no soportan un tráiler.
Alguna vez alguien pensó que Tarija podía ser un gran polo industrial vinculado al gas, pero nadie movió un dedo para aprovechar sus ingentes recursos.
Alguna vez alguien pensó que Tarija podía competir en el mundo con su vitivinicultura y se invirtió en ampliar cultivos y regarlos, pero no en abrir mercados ni en facilitar la transformación del producto, empresa esa donde los privados se inhibieron y se contentaron con incrementar los precios del vino y poco más.
Alguna vez alguien pensó que podíamos ser un gran destino para jubilados agotados de las alturas y los calores que quisieran pasar sus últimos años en un valle florido y tranquilo que tuviera todos los servicios punteros para garantizar esto, pero nunca avanzó el Cardiovascular y el Oncológico es una mole que nadie quiere ni ver.
También alguien creyó alguna vez que podíamos ser potencia agrícola sin caer en cuenta en el tamaño o la sequía.
Hubo planes que no contemplaban nada de esto y solo hablaban de vivir bien. Hubo planes que eran tan amplios que albergaban todo, y que era como si nada. Hoy el Gobierno sigue mirando de refilón a Tarija, cuna de los recursos más importantes del momento, pero siempre bajo sospecha por váyase a saber por qué, mientras que la Gobernación ofrece recurrentemente una imagen de Tarija en crisis sin salida, como esperando una rendición definitiva.
Es necesario superar este momento que, como se ha visto, solo nos deja destrucción y desencanto. Es urgente que la población civil empiece a construir nuevos sueños desde abajo, desde su fortaleza de base, y que reclame y exija, porque Tarija efectivamente se lo merece. Ojalá este 15 de Abril haya sido un punto de inflexión.


