Tarija, en la encrucijada del futuro
Sin diálogo formal entre el Gobierno y la Gobernación para abordar los temas pendientes, Tarija debe recomponer un horizonte compartido para aglutinar los esfuerzos
Es raro que en un año de gestión el presidente Luis Arce no se haya reunido con el gobernador de Tarija Óscar Montes, sobre todo cuando ambos declaran que hay tantas necesidades y asuntos complejos que abordar entre las dos administraciones en este departamento.
Es más extraño que no hayan coincidido apenas en alguna entrega de obra o acto institucional – Arce viajó a una cumbre del ALBA pese a haber convocado a la reunión de Gobernadores el año pasado -, aunque seguramente se explica porque en realidad no hay nada que entregar ni mucho aprecio por el diálogo institucional.
Ciertamente es insólito que un Presidente eluda dos sesiones de Honor en homenaje a los Héroes de la Batalla de La Tablada en un solo día sin que medie disculpa o excusa pública, sino meros asuntos protocolares según han explicado los voceros de las respectivas instituciones.
Es raro porque no existe hoy por hoy ningún asunto especialmente crítico en la relación bilateral que impida siquiera una charla cordial. Montes no es Oliva, con quien el Presidente tuvo más de un momento incómodo en sus años de Ministro, al contrario, si algo ha caracterizado al actual Gobernador es su capacidad de trabajar con todos los presidentes – suele referir que lo hizo hasta con seis en su época de alcalde – independientemente del color, priorizando los proyectos concretos.
En campaña Arce tuvo algún patinazo importante, como aquello de las vacunas “para oligarcas”, pero a él personalmente no se le responsabiliza de ninguno de los fiascos de la gestión pasada, como la ruta al Chaco, ni de las cuestiones de Margarita o de Tariquía. Por otro lado, en campaña Montes solo prometió que haría que el Gobierno pagara lo que tenía que pagar, que es una declaración tan amplia como la política misma.
La cuestión es que no hay diálogo, lo que representa un fiasco por ambos lados y un sinsentido ni siquiera explicable desde el choque de egos o las viejas rivalidades. Nadie gana con esto, pero está claro quien pierde: Tarija.
Si de algo sabe Montes es de cautela. La situación económica mundial no permite muchas alegrías mientras que la nacional es básicamente un misterio administrado por el Presidente, que tampoco quiere tomar demasiados compromisos. El resultado es un departamento que lleva seis años destruyendo su Producto Interior Bruto, que se contrae, que pierde empleo, que no es productivo y en el que nadie se anima a emprender, porque no se acaba de ver un objetivo claro.
Es necesario recobrar el optimismo, trazarnos objetivos comunes y poner a todos los sectores institucionales, privados, académicos y sociales a trabajar por una causa común. Se lo debemos a los Héroes de Abril. Celebremos y reflexionemos estos días y después, a trabajar por la Libertad y el futuro.
¡Viva los Héroes de Abril! ¡Viva Tarija!


