El Materno Infantil o el cambalache
Utilizar la infraestructura correctamente y para lo que se ha concebido es una responsabilidad que debe ser asumida
El momento de la verdad ha llegado. El Hospital Materno Infantil lleva ya demasiado tiempo “inaugurado” y sin funcionar, básicamente porque no tiene equipamiento ni personal diferente al que ya funciona en el Hospital San Juan de Dios. Esta falencia era de sobra conocida por Lino Condori, que empezó la obra, Adrián Oliva que la recibió y Óscar Montes, que la debe poner en marcha. Nunca nadie se preocupó demasiado por poner lógica en el desaguisado e ir buscando los recursos necesarios para al menos poner en marcha lo básico, pero con todas las condiciones.
Lo cierto es que desde la óptica política se barajan numerosas opciones para poner en marcha ese espacio, porque al parecer lo importante es que sirva de algo, una apreciación que ciertamente es válida, pues no se pueden despilfarrar millones de dinero público en cosas que no se usan, y no sería el primer caso.
El problema de la notable infraestructura pensada para las fotos más que para el tamaño de ciudad, es que acabe convirtiéndose en una dependencia más de la Gobernación; que se trasladen allí oficinas de la implacable burocracia, de Desarrollo Humano, o quién sabe qué más, y empiece ya a desnaturalizarse, convirtiéndose en patio de comidas o similar.
Otra idea esbozada al aire es que se convierta en una suerte de policonsultorio público con todas las especialidades y no solo las específicas del área de mujer e infancia, lo que además de desnaturalizar generaría ingentes problemas logísticos y de personal. ¿Qué hacer cuando un paciente que atiende al consultorio necesita urgente una prueba diagnóstica? ¿Una internación? ¿Andarán los familiares correteando taxi arriba – taxi abajo por toda la Circunvalación? ¿Irán en ambulancia? Y sobre todo, ¿qué harán los médicos que cubren mitad de jornada en hospital mitad en consultorio? ¿Será aún más difícil de ubicarlos?
Evidentemente la gestión política de hoy en día exige llenar de contenido las redes sociales a diario, y cuando hay pocos recursos para hacer, toca tirar de imaginación, pero nadie debe olvidar que una cosa es la política y otra la verdadera gestión, y hacer cosas que no están bien, peor en un área tan delicada como la salud, es demasiado costoso.
Es urgente definir de dónde van a provenir los recursos para instalar las áreas básicas del Hospital Materno Infantil: Farmacia, lavandería, cocina, quirófanos y camas de internación como mínimo y de ahí iniciar la puesta en marcha de la infraestructura, y no un traslado remendón que va a dejar cojas dos infraestructuras, entre ellos el principal hospital del departamento, que por cierto anda en una crisis absoluta por la falta de recursos.
Después vendría una fase de expansión, para convertir los servicios en punteros, como la posibilidad cada vez más latente de convertir los compromisos sobre un Instituto Cardiovascular monstruoso, que acabe igualmente sin equipos ni personal, en un servicio de cardiología pediátrica de máximo nivel y referencia para todo el país.
Cabe recordar que Tarija ha asumido deuda pública para asuntos mucho más peregrinos, como culminar estadios o construir caminos vecinales. Utilizar la infraestructura correctamente y para lo que se ha concebido es una responsabilidad que debe ser asumida. Ojalá las prisas no arruinen un buen proyecto que dignifica al departamento.


