La exigencia de Astilleros
Astilleros debe cumplir los más altos estándares de calidad y cuidado ambiental, responsable con su zona de influencia y sus habitantes y, sobre todo, exitoso
A estas alturas de la pulseada, quedan pocas dudas sobre la ejecución del proyecto Astilleros, señalado cerca pero fuera del área de especial protección de la Reserva Nacional de Flora y Fauna de Tariquía, algo que no pasa con su otrora área asociada en el paquete promocional, San Telmo, que atraviesa el corazón mismo y ha sido descartada incluso por las propias autoridades de Yacimientos, que paralizaron el proyecto tras ver la controversia que implicaba.
Lo cierto es que no hay oposición significada al respecto del proyecto de Astilleros. No la hay en la Gobernación, no la hay en la Asamblea, no existe en las principales ONG ambientalistas que trabajan en la región y no la hay en Padcaya ni Bermejo, al contrario, ambos municipios reclaman una rápida implementación del proyecto exploratorio.
El Comité Cívico Departamental apenas ha lanzado algunas dudas al aire, planificando una caravana que pretendía recabar más información al respecto en el lugar, pero que ni siquiera se pudo materializar. Por esto mismo, es extraña la virulencia con la que se vienen manifestando tanto las autoridades de gobierno como los comunarios locales, que verbalizan amenazas varias contra unos fantasmas que, al menos por el momento, no trascienden de la tradicional susceptibilidad, porque evidentemente, eso sí que existe.
Y es que tampoco nadie puede esperar fervor ante el enésimo proyecto petrolero que se encara en Tarija, agujereada de sur a norte desde hace un siglo, menos bajo el argumento de las decenas de millones que supuestamente dejará en forma de regalías. Los tarijeños estamos curados de espanto en eso y ninguna cifra vil nos impresiona. Hemos visto dilapidar fortunas y los años más prósperos de ingresos en ínfimas obras que acabarán pagando nuestros nietos a poco que nos despistemos, y poco o nada ha pasado, así que más vale no insistir en ese argumentario mercantilista, porque hay cosas de mayor valor que el dinero.
Los comunarios del distrito 11 de Padcaya tienen todo el derecho a exigir inversión y trabajo. Padcaya es el municipio, junto a los de la zona alta, que más población viene perdiendo por la falta de oportunidades. Muy pocos se quedan en la zona. Con suerte se quedan en Bermejo, donde también hay docenas de proyectos prometidos y nunca acabados.
En esa zona los caminos los abrieron precisamente los petroleros que andaban por la zona entre Caraparí y Bermejo, después, poco más ha avanzado. La carretera Bermejo – San Antonio, que pronto cumplirá 20 años desde que empezó, sirve de ejemplo junto a un ingenio azucarero que se cae a pedazos sin que nadie haga nada.
Que no haya oposición social manifiesta no quiere decir que nadie lo esté vigilando. Astilleros debe ser un proyecto limpio y cuidadoso con su ambiente, cumplir los más altos estándares de calidad y cuidado ambiental, responsable con su zona de influencia y sus habitantes y sobre todo, exitoso. Tarija sigue arrimando el hombro al país en un momento especialmente sensible y difícil en lo económico y en lo social. Ojalá todos sepan reconocerlo.


