La ausente inversión del Estado en Tarija
Basta con chequear las web de las demás gobernaciones del país, incluida la cruceña, para evidenciar la cantidad de recursos que se han inyectado y compararlo con Tarija
Una de las grandes falacias que se repite en el escenario nacional es la de que Tarija es el departamento más rico porque recibe “ingentes” cantidades de regalías e IDH. Lo cierto es que el dato apenas soporta comparación cuando se analizan exclusivamente los presupuestos departamentales per cápita en cuanto a inversión propia, es decir, el dinero real que manejan las Gobernaciones y que en el caso de Tarija se ha ido reduciendo mucho desde 2014, cuando rondó los mil millones de dólares anuales, hasta ahora, donde apenas llega a los 200 si sube el barril de petróleo.
El resto es ciencia ficción y acomodo interesado de los datos, pues el que en realidad tiene la llave del dinero es el Gobierno Nacional, que sigue repartiendo sus recursos discrecionalmente en proyectos de inversión según sus apetencias políticas y disposiciones presupuestarias. No es algo de ahora, sino que ha sido la forma de distribuir los esfuerzos desde siempre.
La inversión estatal en Tarija en los últimos 15 años se ha limitado a proyectos hidrocarburíferos – la inversión en exploración o explotación por parte de YPFB y sus operadoras - o relacionados a la cadena del gas, como la planta separadora de líquidos del Gran Chaco o la Termoeléctrica del Sur. Objetivamente es absurdo considerarlo como inversión en el departamento, pues no son inversiones para Tarija sino nacionales, y ni siquiera tributan en el departamento ni generan apenas puestos de trabajo, pues de por sí son plantillas cortas y especializadas, y cada vez hay más denuncias de que las petroleras se traen hasta su cáterin y sus choferes de Santa Cruz.
Una de esas inversiones asociadas al gas ha sido la de la Interconexión al Sistema Nacional (SIN), que llegó al fin al departamento porque esencialmente debía llegar a la Termoeléctrica, que quema el gas a precio nacional dejando escasos beneficios. Para utilizarla en las ciudades hace falta completar los anillos energéticos, que cuestan lo suyo, y llevarla a Bermejo es otra inversión que nadie parece dispuesto a realizar.
Las carreteras son aun más dolorosas. Las principales a Bermejo y al Norte venían construyéndose de mala manera desde principio de siglo con empresas brasileras poco entusiastas, tardaron casi diez años en acabarse, sobre todo la de Potosí, y ya empiezan a dar muestras de deterioro por el precario mantenimiento, y si esto es grave, peor es el resultado del tramo de apenas 60 kilómetros que se asumió por la ABC en la ruta al Chaco, el Entre Ríos – Palos Blancos, y que desde el primer día ha presentado fallas.
Hay inversiones concurrentes en Huacaya, que benefician a Ende, o en los hospitales Materno Infantil y Oncológico, que de nada sirven mientras no lleguen equipos nuevos y se adjudiquen ítems, y apenas nada más, porque sí, Tarija es de las pocas capitales departamentales que no ha mejorado su aeropuerto un ápice, apenas un parcheado en la pista algo de pintura en la terminal…
Basta con chequear las web de las demás gobernaciones del país, incluida la cruceña, para evidenciar la cantidad de recursos que se han inyectado desde el Gobierno Nacional en infraestructuras de este tipo y compararlo con lo escaso de lo invertido en Tarija, la supuestamente rica y muy venida a menos, y cuya crisis amenaza con convertirse en crónica.
Destacado.- La inversión en los últimos quince años se ha centrado en hidrocarburos mientras faltan carreteras y equipamientos en hospitales


