Tarija, Ciudad de Cine
El proyecto “Tarija, ciudad de cine” era un proyecto ambicioso pero simple, un ganar – ganar de bajo riesgo en el que todas las instituciones se comprometieron
Uno de los proyectos más ilusionantes y a la vez olvidado de la última gestión es precisamente el de “Tarija, ciudad de cine”, una iniciativa impulsada por los creadores y que gozó de un consenso inusual entre los diferentes sectores y autoridades, pero que requiere de algo más que palabras bonitas para ponerse en marcha.
En resumidas cuentas, el proyecto de “Tarija, ciudad de cine” pasa por ser un eje vertebrador de la actividad cultural y social, con claras implicaciones turísticas y que con no tanto esfuerzo, propone colocar a la capital tarijeña en el mapa continental de la creación cinematográfica, porque básicamente cuenta con el potencial para albergar un gran festival internacional – que suelen ser en ciudades secundarias y con encanto, como Cannes o Venecia en Europa o el de Sundance en Salt Lake City en Estados Unidos -.
Tarija, tal vez por su tradición bohemia de tierra de artistas y poetas, o por la capacidad de saber apreciar los rincones, o de tratar mejor a las producciones, se ha convertido también en una suerte de set de rodaje magnífico con el que cuentan la mayoría de los cineastas del país, sin contar que algunos de los más relevantes y que vienen pisando más fuerte a nivel nacional son precisamente tarijeños.
El proyecto “Tarija, ciudad de cine” era un proyecto ambicioso pero simple, un ganar – ganar de bajo riesgo en el que todas las instituciones se comprometieron… pero del que se ha avanzado poco.
Es verdad que la gestión pasada acabó atropelladamente, que el Ministerio de Planificación y su programa Intervenciones Urbanas se ha esfumado, que el cambio de gobierno eliminó el Ministerio de Culturas y que el Covid llegó para arrasarlo todo quedándose con todos los fondos para la emergencia y dejar en el ostracismo cualquier iniciativa social y de contacto, pero puestos a planificar el post-covid, la iniciativa tarijeña toma aún más sentido e interés.
Los artistas han sido precisamente el gremio más maltratado por los dos años de pandemia que llevamos, y, sin embargo, también fue el primer gremio que no dudó en aportar su granito de arena desde donde pudo, desde sus redes o desde sus balcones, para contribuir a que el humor social no decayera.
Crear en Bolivia nunca ha sido fácil, precisamente por todas las urgencias del país que siempre han acabado no solo priorizando otras áreas, sino marginando abiertamente a la cultura y a su producción local. En la toma de conciencia son los poderes públicos los que deben contribuir al despegue, pues al final la cultura en general y el cine en particular es la forma en la que nos expresamos al mundo y forma parte de la intimidad irrenunciable del ser boliviano.
El proyecto de “Tarija, ciudad de cine” no pretende ser un compendio de subvenciones, sino un impulso a la producción nacional abriendo mercados, ganando en marca y proyectando hacia delante los sueños de sostenibilidad de una ciudad en la que se vive bien. Con “Tarija, ciudad de cine”, todos ganan. Es tiempo de ponerle fecha al Festival para que todos podamos tomar previsiones. Y hacer negocios.
DESTACADO.- Crear en Bolivia nunca ha sido fácil, precisamente por todas las urgencias del país que siempre han acabado no solo priorizando otras áreas, sino marginando abiertamente a la cultura y a su producción local.


