Ligados a las RIN

El problema de las RIN para Bolivia no es solo si son pocas o son muchas, es saber también dónde se guardan, porque una cosa es la retórica antimperialista y otra, seguir guardando los dineros en los bancos triple A de EUU

El ministro Marcelo Montenegro no miente cuando dice que las Reservas Internacionales Netas se encuentran en los parámetros internacionalmente aceptados y dentro de los promedios de la región. Tampoco cuando le quita gravedad al asunto en tanto las importaciones se han reducido.

Y es que el problema no es de orden económico – o no solo – sino esencialmente político: después de pasar década y media alardeando de las cifras enormes de Reservas que se acumulaban (nominalmente) en el Banco Central y que llegaron casi al 50 por ciento del PIB, por encima de los 15.000 millones de dólares, han pasado ahora a los 4.000, su nivel más bajo en los últimos 15 años, por lo que si antes era un logro, ahora es un fracaso.

Sí, Evo Morales y su ministro de Economía, hoy Presidente, se dieron literalmente un tiro al pie, porque nunca entraron al fondo de la cuestión ni a explicar que la semántica de las Reservas Internacionales y sobre todo su gestión son el corazón mismo del capitalismo más salvaje, y por ende, si tener muchas era magnífico, ahora, sin entrar tampoco al fondo de la cuestión, cualquiera puede deducir que tener pocas equivale a una profunda crisis económica.

El híper crecimiento de las RIN, como casi todo en el “milagro económico boliviano”, tenía como origen esencial el buen momento de los precios de los hidrocarburos, vendiendo a toda máquina a Brasil y Argentina en dólares, por lo que el depósito de divisas se llenó rápida y exponencialmente, aunque aún más brusca ha sido su caída.

Con el derrumbe de la producción y de las ventas, el Gobierno ha ido tomando previsiones comunicacionales, algunas con forma de estribillo pegadizo como el de “industrialización con sustitución de importaciones”, que en sí es una alegría en tanto pretende promocionar lo hecho en Bolivia sobre lo importado después de 15 años de gobierno supuestamente nacionalista, pero que parece un parche por la urgencia.

La caída de las reservas básicamente se lee en términos de credibilidad en un contexto de capitalismo intervenido a nivel mundial como el que ha provocado la pandemia, y Bolivia podría tener un problema si alguien juzga que no hay el respaldo suficiente para hacer frente a los pagos pendientes. Es el neocolonialismo.

La caída de las reservas deja también la herida abierta de lo que pudo haber sido y no fue, sobre el frustrado Banco del Sur, el hijo predilecto de la Celac que acabó no nato y que debía reunir las reservas internacionales que todos los países del sur guardan en bancos del norte para impulsar el crecimiento del sur, y no del norte.

El problema de las RIN para Bolivia no es solo si son pocas o son muchas, es saber también dónde se guardan y qué se está haciendo con ellas, porque una cosa es la retórica antimperialista y de corte social, y otra seguir guardando los dineros en los bancos triple A de Europa y Estados Unidos.

Arce tiene la oportunidad de dar un volantazo en la propia política que él implementó y pasar a la historia con su propia nacionalización, la del Sistema Financiero, sin duda la que más ajustes necesita para que el país se beneficie de sus propios esfuerzos.


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