Arce y lo mejor del pueblo chino

¿Por qué se contratan empresas chinas sí según el Presidente Arce no garantizan la calidad que merece el pueblo boliviano?

No está claro si pretendió hacer un chiste, una comparación con algunas de las compras fallidas más famosas del gobierno de Jeanine Áñez, o simplemente le salió la vena racista y clasista que parece llevar tatuada bajo las mil capas folklóricas, pero textualmente, en una entrega de unidades de Terapia Intensiva – 49 concretamente, que siempre es un número extraño por la falta de redondez – dijo que eran “de tecnología suiza y no china, porque el pueblo se merece lo mejor”.

Es obvio que China es un imperio en batalla con Estados Unidos, hasta ahora el padre de todos los demonios del gobierno del Movimiento Al Socialismo y que en todos los casos ha estado en posiciones políticas más cercanas al gigante asiático que al norteamericano, y, por lo tanto, las declaraciones en sí son un despropósito esencialmente por dos vías.

China es el principal tenedor de deuda boliviana, hasta 7.000 millones de dólares en una línea negociada bajo las directrices de Álvaro García Linera y que nunca se transparentó lo suficiente, al contrario, se contaron historias varias al respecto sin poner en claro las contrapartidas.

La otra vía es precisamente las de las contrapartidas. A empresas chinas se les ha concedido licencia para estudiar a fondo el territorio nacional como a la Eastern Petroleum y Gas, y sobre nuestras cabezas orbita un satélite de fabricación china que, después de ser presentado como un gran éxito, nadie tiene muy claro para que sirve, salvo para tener controlado el territorio.

Además, son docenas las obras entregadas a empresas gigantes chinas, principalmente carreteras, como la Sucre – Yamparáez de 456 millones de bolivianos que la ABC le ha entregado a la Asociación Accidental China Harbour o centrales eléctricas, como la encargada a la empresa china Sinohydro Bureau de 8,4 millones de dólares. Todo esto solo en lo que va de 2022, que es nada.

Antes han recibido también obras estratégicas que han resultado fallidas, empezando por la archiconocida CAMC de Gabriela Zapata y compañía y los contratos del ingenio azucarero de San Buenaventura o el tren de Carrasco para evacuar la urea.

A juzgar por las declaraciones del presidente del Estado Plurinacional, estas empresas no garantizan la calidad de la obra que merece el pueblo boliviano, por lo que la pregunta es obvia ¿Para qué se las ha contratado entonces? ¿Por qué se gastan recursos en proyectos que no son de calidad? Huelga decir que, además, en demasiadas ocasiones, la realidad le da la razón a las observaciones del Presidente, que tendrá que explicar qué es lo que quiso decir.

Claro que en la República Popular China seguramente no le den mayor importancia a estas declaraciones, porque lo que les interesa es mantener las relaciones para tener libre acceso al territorio en este inmenso tablero geoestratégico por la dominación que se viene convirtiendo el mundo. Mientras eso esté garantizado, la “anécdota” solo le sirve para confirmar su diagnóstico sobre Bolivia y su gobierno.


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