Tarija y su presupuesto cercenado
La intervención en el presupuesto departamental por parte del Ministerio de Economía es una declaración de intenciones para el nuevo curso político más allá del volumen de lo modificado
El Ministerio de Economía ha vuelto a meter la mano en los presupuestos de Tarija en lo que viene a ser la enésima violación de la autonomía departamental. La práctica se ha vuelto tan habitual que apenas parece quedar fuerza entre los opositores para denunciarlo, pero lo cierto es que la raíz del acuerdo de convivencia que supuso la Constitución de 2009, con la Autonomía incorporada, ha sido cercenada.
En el Ministerio alegan que están en su derecho porque supuestamente no se han cumplido sus instrucciones ni los acuerdos previos, que como bien sabemos son interpretables, pero, en cualquier caso, cabe recordar que el presupuesto 2022 ya no es aquella hojita Excel que llenaban los Prefectos designados, sino una Ley Financial aprobada en el máximo órgano de la autonomía departamental, es decir, su Asamblea Legislativa.
Lo cierto es que a quien no cumple la Ley se le denuncia, sobre todo en estos niveles en los que todos son muy conscientes de lo que hacen y por qué lo hacen. Son las cosas de la política. En ningún caso un equipo de funcionarios grises elegidos a dedo puede determinar a quien le quitan y a quién le dan, cambiando así la voluntad de la soberanía popular tarijeña, que se expresa en el órgano legislativo.
No vamos a entrar en este editorial a valorar si es justo o no que el Chaco reciba su 45 por ciento de Impuesto Directo a los Hidrocarburos básicamente porque no es el asunto de fondo, pues no somos nosotros ni el equipo de funcionarios grises los que debemos determinar quién tiene razón. Lo que sí es intolerable es que alguien pueda colarse en los despachos de quién sabe qué autoridad alegando esencialmente vínculos partidarios para lograr modificaciones a una Ley después de que la misma haya sido consensuada y publicada. Se trata de una de tantas formas de corrupción que van más allá de cuatro o cinco sumas aquí o allá.
Aun así, cabe puntualizar que en el afán de “proteger” el 45 por ciento del Chaco, alguien parece haber olvidado la ubicación geográfica de los pueblos indígenas del departamento, ya que los fondos destinados a diferentes proyectos también han sido eliminados.
También que el bocado mayor se lo ha llevado la partida de la emergencia sanitaria. No hace falta más comentario a eso.
Con este asunto se abre el nuevo año político 2022, un curso que promete ser mucho más intenso que el anterior, en el que la Gobernación de Tarija tendrá que dar pasos adelante en algún sentido después de haber dedicado el 2021 a la evaluación de la crisis y a esperar una reunión con Luis Arce que, por voluntad expresa, no se ha producido.
Sin duda que la intervención en el presupuesto departamental por parte del Ministerio de Economía es una declaración de intenciones para el nuevo curso político más allá del volumen de lo modificado. Le toca a Tarija mover ficha.


