San Roque, la Unesco y el triunfo de la unión
El reconocimiento demuestra que podemos hacer grandes cosas cuando todos remamos en la misma dirección, despojados de colores políticos, pero también de miedos y complejos
La fiesta de San Roque de Tarija ha pasado a ser desde ayer 14 de diciembre de 2021 Patrimonio Intangible de la Humanidad, declaración aprobada por la agencia de Naciones Unidas para la conservación de la Cultura, la UNESCO, y cuyo catálogo pasa por ser el compendio más completo del legado de la humanidad.
Aunque no esté tan claro qué reporta la declaración de Patrimonio Intangible, es evidente que a nivel de promoción turística y cultural suma y por lo tanto es motivo de orgullo. El logro es el resultado de un largo trabajo coordinado del que prácticamente toda la ciudad puede sentirse parte, ya que son muchos los que han sido partícipes en todo el proceso largo y burocrático que ha acabado con buen fin.
En el proceso de validación de la propuesta ante la Unesco han participado muchos políticos y funcionarios de dos gestiones diferentes y de los tres niveles de gobierno, municipal, departamental y nacional; también dos obispos, el padre Garvin, y una infinidad de hombres y mujeres de fe que trabajan dentro de la iglesia, la parroquia, el barrio y todo lo demás.
En darle brillo a la fiesta también se han esforzado otra inmensa cantidad de gente, cronistas, fotógrafos, poetas, periodistas y antropólogos y, sobre todo, los chunchos, tamborileros, canilleros y todos los demás promesantes que son la esencia de esta fiesta, tan única como querida.
Y es que la fiesta de San Roque tiene más de 200 años, pero no siempre ha sido tal como la conocemos ahora, sino que ha ido creciendo año tras año, década tras década, de acuerdo a los tiempos y en base a las aportaciones de los devotos y los cofrades, que al final fueron definiendo tiempos, rutas y formas de hacer las cosas.
La fiesta de San Roque, como todo lo que nos rodea, es el resultado del particular eclecticismo de la idiosincrasia boliviana, capaz de reunir lo mejor de cada tradición y darle su propia interpretación para hacerlo todo más grande. San Roque es una fiesta religiosa de la que pueden disfrutar por igual los no religiosos, porque de lo que se trata es de comprometerse con hacer las cosas mejor y de hacer sacrificios con alegría.
Lo que reconoce la Unesco es la emoción de una fiesta que la hace única, diferente a todas las demás que se disfrutan en el entorno y con un potencial enorme todavía por desarrollar, sin duda un tremendo desafío para todos los tarijeños que hoy debemos festejar sin olvidar la tarea pendiente que es tan ardua como apasionante.
Tal vez lo más relevante de todo sea la constatación de las cosas que podemos hacer cuando todos remamos en la misma dirección, cuando nos despojamos de colores políticos, pero también de miedos y complejos y nos lanzamos unidos a por algo. Tarija ya está por derecho propio en el catálogo de las joyas de la humanidad, es cuestión de todos seguir dando lo mejor para que se mantenga como gran orgullo.


