Del transfugio al revocatorio
Es verdad que todo el mundo tiene derecho a cambiar de opinión, pero esto se hace con una renuncia inmediata al curul, no cambiando de bando sin consultarlo con los votantes
El transfugio en política es la política misma, y es precisamente eso lo que menos gusta al común de los mortales (y votantes), precisamente porque nadie cree que el cambio de bando de ningún político se deba a motivos puros o a criterios reflexionados en favor “del pueblo”, sino a otros intereses mucho más pragmáticos, y en ocasiones, puramente metálicos.
Como en política el criterio se acomoda al momento, hay veces que se justifica con argumentos mundanos, como que la política no es como ser de un equipo de fútbol al que se entrega el corazón para siempre, pero cabe señalar que eso vale para los que votan, porque sí, uno no puede votar toda la vida al mismo partido que lo decepciona una y otra vez solo por tradición, pero no vale para los políticos, al menos en mitad de una legislatura cuando han asumido una responsabilidad de representación de determinados postulados.
Lo sucedido el fin de semana en la Asamblea Plurinacional es uno de esos momentos que generan desafección política por todos los lados, pues los tránsfugas no son bien vistos ni de ida ni de vuelta. El que gana el favor de un "traidor" queda señalado como corrupto mientras que el que lo pierde queda señalado como incapaz y zonzo por haber elegido a traidores.
No está claro qué gana el MAS como partido sumando a sus filas a unos cuantos "disidentes" y entregándoles los cargos menores en la Asamblea Plurinacional. Cargos que son reservados para las minorías parlamentarias, que no tienen ningún tipo de incidencia en el día a día y que negarlas convierte al partido mayoritario en un evidente postulante a régimen totalitario.
La cuestión es que el tarijeño Edwin Rosas es el flamante nuevo segundo vicepresidente de la Cámara de Diputados, un cargo que esencialmente no tiene nada que hacer, pero que le dará derecho a ver las sesiones de frente y no de espaldas.
A cambio, Edwin Rosas ha decidido dar la espalda a los 30.000 y pico votos que le respaldaron el 18 de octubre en la C40 bajo la sigla de Comunidad Ciudadana de Carlos Mesa con quien hizo campaña básicamente criticando al MAS y todo lo que representa, porque sí, Edwin Rosas fue elegido contra el MAS y no por ser el mejor candidato.
Rosas alega que es diputado uninominal y que le votaron a él, pero difícilmente alguien puede creer que esto opere de esa manera y menos en una circunscripción tan tradicional como la C40. Rosas fue el elegido de Paz Pereira para estar ahí y alguien debería asumir responsabilidades políticas por esas decisiones.
Es verdad que todo el mundo tiene derecho a cambiar de opinión, a reconocer un error e incluso a remediarlo lo antes posible, pero esto se hace con una renuncia inmediata al curul, no cambiando de bando sin consultarlo con los votantes y sin siquiera dar una explicación razonable.
Rosas ha jugado sus cartas, seguramente con muchos intereses, pero el mecanismo que tienen los ciudadanos para expresar su disgusto – el referéndum revocatorio – es tremendamente complejo y burocrático de activar.


