Los puentes del Chaco y Tarija
Hay temas urgentes, que tienen que ver con lo institucional y el traspaso de competencias y hay otros asuntos estratégicos; todos deben abordarse sin excepción
Después de unas jornadas de acaloros y apasionamientos, la política parece haber vuelto a su cauce. Existen hoy más posibilidades de llevar a buen puerto una reunión entre las Máximas Autoridades del Gobierno Departamental de Tarija y el de la Autonomía Regional del Chaco que hace una semana, y eso en sí es una buena noticia para el departamento.
El pulso del 45 por ciento está cerrado, y los coletazos relativos al Impuesto Directo de los Hidrocarburos (IDH) hay que dimensionarlo en función de los objetivos realmente alcanzables. Se trata de una cantidad demasiado pequeña como para satisfacer ninguna de las muchas necesidades a ambos lados del Aguaragüe, por lo que tampoco convendría abrir una lucha sin cuartel en este momento, cuando el horizonte institucional anda además revuelto.
Con este punto amortizado, el número de temas para hablar entre las dos instituciones es casi infinito, precisamente por la cantidad de asuntos que unen a los dos territorios. De ellos hay algunos urgentes, que tienen que ver con lo institucional y el traspaso de competencias que absurdamente se ha tratado como un asunto subjetivo o gradual, y hay otros asuntos estratégicos, que pasan por sumar posiciones para acercar otras fuentes.
El traspaso de competencias hay que culminarlo. Está el Estatuto Autonómico, el Estatuto Regional y la Ley de Transferencia, y también hay un ejecutivo regional con su equipo legítimamente elegido. En ese sentido, es preciso que se cumplan las formalidades y el ejecutivo regional asuma las competencias transferidas. Esto implica la creación de un Servicio Regional de Salud, hacer lo que corresponda con Setar y Emtagas, etc., pues lo que no tiene sentido es que se implementen empresas paralelas o se acuda a YPFB como si se tratara del matón del barrio para escarmentar a Emtagas. Conciliación sí, pero la consolidación de la Autonomía Regional pasa por hacerse responsable de las decisiones, y eso implica gestionar los recursos.
A partir de ahí, queda mirar hacia adelante. El Gran Chaco tiene capacidades productivas instaladas y potenciales de alto nivel tanto por su clima y geología como por las inmensas riquezas naturales que guarda su subsuelo, mientras que Tarija se complementa en lo cultural, en los servicios subsidiarios, en la logística y en la necesaria investigación. Es evidente que la industrialización del gas en el Chaco conviene a todo el departamento y que su parque industrial, por ejemplo, debe ser el referente. Es evidente que hay que coordinar los proyectos carreteros, los de generación energética, los de vertebración hídrica y que, para ello, es preciso que las Asambleas funcionen y poner mucha voluntad política en el empeño, pues al final medio millón de votos atraen más que mitad o fracción.
Algunos pensarán que “coordinar” es algo que solo puede hacerse entre entidades del mismo renglón, y que darle a la Región Autónoma su lugar es dividir el departamento. Curiosamente esos mismos tampoco tienen alternativa de definición. Lo cierto es que es tiempo de construir puentes y no de levantar muros, que bastante costó domar Tapecua como para no emplearlo.


