La clave de la paciencia

¿Se han preguntado qué pasa en muchas de las casas, en las que la paciencia es lo último que está presente?, ¿qué pasa con aquellos niños que no alcanzan los objetivos escolares mientras los aturdidos padres les enseñan?

Si es que hay una palabra clave para tratar a los niños en estos tiempos es Paciencia, pues la pandemia continúa. Muchos han pasado sus dos primeros años de kínder entre las cuatro paredes de su sala, se han perdido de las danzas, del reír en grupo durante los recreos, de los juegos infantiles, del aprender con una pizarra, entre muchas otras cosas valiosas.

Pero no solo los más pequeños son los afectados, pues todos en cada etapa se han visto impactados por la pandemia y de hecho han perdido algo valioso, imposible de recuperar: el tiempo y los momentos especiales.

La educación en línea continúa y más allá del debate del retorno o no a clases, los padres se han convertido en maestros, sin embargo muchos de ellos inundados de trabajo, quehaceres domésticos y problemas económicos han dejado muy atrás la paciencia.

¿Se han preguntado qué pasa en muchas de las casas, en las que la paciencia es lo último que está presente?, ¿qué pasa con aquellos niños que no alcanzan los objetivos escolares mientras los aturdidos padres les enseñan?.

En el último año se ha hablado mucho de cómo la pandemia provocada por el coronavirus estaba afectando a la salud mental de las personas, especialmente durante los meses más duros del confinamiento y el impacto en algunos sectores de la sociedad, como las personas que viven solas, los adolescentes, las mujeres con niños pequeños o los propios niños.

Hay estudios que afirman que más de la mitad de los niños han empeorado su salud mental durante la pandemia. Sin embargo, expertos aseguran que se debe más a un “contagio” por parte de sus padres, que son los que realmente más han visto empeorada su salud mental y emocional.

Insultos, palabras hirientes y hasta jalones de oreja se han convertido en el día a día de algunos niños. Es tiempo de hacer una pausa. Los expertos tienen recomendaciones puntuales sobre este problema, es fundamental tomarlas en cuenta: Comenzamos con: Tener paciencia, los adultos somos un ejemplo para los niños, mostrarles apoyo y cariño incondicional es fundamental.

No solo permitirles, sino incluso animarles a mostrar sus sentimientos y miedos; validarlos, es decir, no impedirles expresarlos y ser comprensivos. También en estos tiempos es importante obtener información de fuentes fiables, filtrarla y ofrecérsela de una forma adaptada a su edad, separándoles si es necesario las conversaciones por edades.

Otra recomendación es limitar la exposición a las noticias. En cada caso se debe valorar si es oportuno o no que vean el noticiero, como norma general para menores de 6 años no suele ser apropiado, y es mejor verlo como máximo una vez al día.

Las rutinas y el orden son necesarias para los niños y nos dan seguridad. Esta situación asociará desorden en los horarios de comidas y sueño, mayor sedentarismo, y más irritabilidad y riñas entre hermanos.

Otro aspecto importante es evitar el catastrofismo, y la tentación de buscar asociaciones apocalípticas; tratar de usar el sentido del humor. Ser creativos.

Finalmente debemos ofrecer mensajes de confianza y esperanza, explicándoles que no solo nos protegemos a nosotros mismos sino también a los demás y recordarles que es temporal, pues “de todo se sale”.

Y una recomendación fundamental cuando les apoyamos en lo educativo es evitar los insultos, las comparaciones y el énfasis en el error. Será una tarea complicada para muchos padres, pero serán mucho peores los efectos a largo plazo en la mentalidad del niño, una secuela enorme será la inseguridad.

Por todo esto es crucial llenarnos de paciencia. 


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