Los gobiernos de los 100 días

Tarija avanza en su nuevo ciclo de poder, afortunadamente alejada de las rencillas enquistadas en La Paz y los relatos hegemónicos. Es tiempo de construir y de buscar soluciones sabias

No es una tradición muy arraigada en este lado del mundo lo de conceder los cien primeros días a los nuevos gobernantes para hacer una evaluación inicial de su trabajo. Este no es un continente forjado a partir del debate pausado sino del calor de la batalla, y eso se lleva a cada escenario de la vida. Nadie concede un metro de terreno al adversario, ni a Pedro Castillo en Perú, ni a Luis Arce en Bolivia, ni a Bolsonaro en Brasil, ni a Alberto Fernández en Argentina, ni tampoco a la Constituyente en Chile.

Claro, no conceden terreno aquellos que han salido también validados en las ánforas para disputar el poder y condicionar el discurso y la acción, algo que en Tarija no ha sucedido en las principales instituciones.

En la Gobernación, Oscar Montes llegará el miércoles a su centenario con la tranquilidad de haber encuadrado muy bien sus primeros pasos dentro de un contexto de crisis que genera muchas decepciones pero que tiene margen político para sostenerlo mientras empieza a planear algunos éxitos a corto plazo.

Por el momento, Montes no tiene oposición ninguna. El Movimiento Al Socialismo (MAS) tuvo su mejor resultado en cuanto a candidato, pero el peor respecto a su bancada en el legislativo, lo que le ha dejado en una minoría que le impide ser proactivo desde ahí, peor luego de ver como la bancada indígena se alineaba con el oficialismo departamental.

Aun así, la amplia mayoría que eligió la Directiva en la Asamblea no ha servido para que convirtiera estos primeros cien días en unos meses productivos y de revolución. Al contrario, ni siquiera se ha podido aprobar la solicitud del Gobernador de suspender la aplicación de unas 90 leyes que demandan recursos de los que se dice que no hay. La dinámica por lo general sigue siendo tan lenta como siempre.

En la Alcaldía de Cercado el pulso se lleva de otra manera; el alcalde Johnny Torres ha identificado una serie de prioridades y no ha tardado en ponerse manos a la obra: la segunda circunvalación, la salida del botadero de su ubicación actual, o la modificación de la Dirección de Ordenamiento Territorial, foco de corrupción y negligencia sin par, ya han tenido acciones concretas dentro de un plan que debe llevarle al éxito, aunque de seguro muchos intentarán boicotearlo.

En el Chaco también reina una relativa paz social luego de que los pesos pesados alineados al MAS – Carlos Brú, Rubén Vaca – retomaran el control de las alcaldías de Yacuiba y Villa Montes y José Luis Abrego, mucho menos díscolo que José Quecaña, se hiciera cargo de la Gobernación Regional con mucha voluntad de resolver los problemas, unos problemas que pasan por acercarse más aún al Gobierno Nacional, lo que dejará sus secuelas.

Tarija avanza en su nuevo ciclo de poder, afortunadamente alejada de las rencillas enquistadas en La Paz y los relatos hegemónicos. Es tiempo de construir y de buscar soluciones sabias en un contexto en el que la pandemia sigue acechando. Pasaron cien días, quedan más de mil por delante y lo cierto es que no sobra ni uno de ellos.


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