Padres para el siglo XXI
La pandemia ha vuelto a dejar en evidencia que no hay otro sistema de protección social, económico, sanitario, ni de ningún otro tipo que no pase por la familia, sea como sea que esta esté constituida
Por segundo año consecutivo, Bolivia celebrará a sus papás a puerta cerrada, esta vez si cabe con mayor consciencia, pues la pandemia ha golpeado duro en muchas familias del país y el maldito virus SARS-COV-2 se ha extendido especialmente en esas fechas de guardar que suelen acompañarse con festejos familiares: Carnaval, Navidad, San Juan, etc., fechas que han pasado facturas demasiado elevadas y que conviene tener en mente.
El perfil del enfermo de Covid es abrumadoramente masculino entre los 62 y los 64 años, una edad en la que precisamente los patriarcas suelen empezar a convertirse en abuelos y dan por culminada su carrera profesional para priorizar otras actividades. Por eso la pandemia también está siendo especialmente dura para las familias.
En este contexto de fragilidad y pérdida, el día del padre pasa a ser también el día ideal para reflexionar sobre las nuevas formas de familia y los roles que se asumen dentro de ellas en un tiempo en el que la vida se ha vuelto más exigente con todo, también con los afectos y las tareas del cuidado.
Tarija sigue ostentando el triste lugar en el podio de los departamentos con mayor índice de embarazo adolescente, y también está en los puestos de cabeza en relación a las familias mono marentales, es decir, sostenidas solo por la mujer.
Al mismo tiempo, Tarija es uno de los departamentos donde más mujeres se han incorporado al mercado laboral formal y también uno de los que han registrado un mayor descenso en el índice de natalidad.
La conclusión es evidente, en Tarija está cambiando aceleradamente el statu quo familiar de subordinación, lo que exige evidentemente un nuevo enfoque en el planteamiento de casi todas las relaciones vitales y laborales, aunque lo cierto es que no se están modificando sustancialmente asuntos relacionados a la jornada laboral, el cuidado, etc., lo que provoca otra serie de problemas en los que no vamos a ahondar hoy en este editorial pero que son igualmente relevantes.
La figura del padre hoy ha evolucionado y ya no caben dudas sobre que un padre protector no es un padre agresor o que un padre proveedor no es un padre ausente e inaccesible
La figura del padre hoy ha evolucionado y ya no caben dudas sobre que un padre protector no es un padre agresor o que un padre proveedor no es un padre ausente e inaccesible. Las familias se construyen desde el afecto y la proximidad, sea como sea que los involucrados hayan decidido hacerlo, o sea como sea que lo intenten. Y es que al final lo que queda es ese intento infinito por ser familia.
La pandemia ha vuelto a dejar en evidencia que no hay otro sistema de protección social, económico, sanitario, ni de ningún otro tipo que no pase por la familia, sea como sea que esta esté constituida, los problemas se resuelven en ese núcleo donde padres, madres y madres que son también padres, ejercen su papel.
Hoy por hoy resulta un desafío enorme formar una familia y sostenerla, en ese sentido, felicidades a todos los admirados padres amigos de El País y de Tarija. Que tengan una muy linda jornada.


