Rumbo a la segunda vuelta

Tanto Ruiz como Montes tienen una larga experiencia política plagada de claros y oscuros; la población definirá a quién darle las riendas de la gestión en plena crisis pandémica

Después de un final de infarto, el candidato del Movimiento Al Socialismo (MAS), Álvaro Ruíz, se impuso por unas pocas décimas al candidato de Unidos, Óscar Montes, dejando un virtual empate al 38% que anticipa una batalla intensa para la segunda vuelta, que se realizará el 11 de abril.

El balotaje no es una experiencia inédita en Tarija, pues en 2015 se resolvió de la misma manera una elección que contaba con elementos ciertamente diferentes a los actuales. Pablo Canedo, el “sorprendente” candidato del MAS de aquel entonces, entro in extremis en la segunda vuelta a más de nueve puntos de distancia del candidato Adrián Oliva, que finalmente se impuso en la segunda vuelta con un 60%.

Tanto MAS como sus opositores concurrían a aquella elección de una forma radicalmente distinta a la actual. Oliva era entonces el único candidato de la “unidad”, es decir, el que agrupaba a todos los partidos tradicionales de oposición al MAS en Tarija, mientras que el MAS completaba la gestión interina de Lino Condori que duró cuatro años y medio larguísimos plagados de escándalos y decisiones inexplicables, eso sí, embriagados en millones y millones de bolivianos que corrían por todo el departamento, y Evo Morales acababa de ganar su segunda mayoría absolutísima en la Asamblea Legislativa Plurinacional.

El MAS alcanzó entonces apenas un 36% en la primera vuelta, pero de sus entrañas había salido un Luis Alfaro que sumó un 13% después de un enfrentamiento abierto con el “nuevo MAS”, a quien acusaba de haberse olvidado de los campesinos y los movimientos sociales. Aunque el voto no se endosa, Alfaro resolvió aliarse entonces con Oliva.

La situación política hoy es diferente. A nivel nacional, el MAS ha vuelto al poder después de una crisis gravísima en la que Evo Morales acabó fuera de juego, pero no así los planteamientos políticos del partido azul, que volvieron a ser mayoritariamente respaldados en tiempo de crisis. El segundo factor es precisamente esa crisis pandémica y económica, agotadora para todos, y que se ha cobrado sus víctimas, pero que ahora pasa a segundo plano.

Montes y Ruíz tienen su hoja de servicio nítidamente trazada a lo largo de su carrera política, toda ella con múltiples contradicciones, escándalos, obras cuestionadas y alguna que otra decisión inexplicable, pero la batalla por el pasado parece haberse ya librado.

Quedan 40 días hasta la segunda vuelta del 11 de abril, día en el que los tarijeños deberán elegir entre las dos ofertas: Una lluvia de millones que promete el candidato del MAS gracias a su buena sintonía con el Gobierno Nacional, y un baño de experiencia y buena gestión que promete el candidato de Unidos en función precisamente a su legado.

En esa pugna entrarán otros factores como la autonomía, las cuestiones raciales y de clase y seguramente, el factor pragmático personal, además de toda clase de guerra sucia, que ya ha empezado. Afortunadamente, todo se resolverá en las ánforas, que es donde se deben resolver estos asuntos. La carrera ha comenzado.


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