El desafío del Gobierno Municipal de Cercado

En 20 años se ha oído de todo: que si tiene que ser una ciudad turística; una ciudad de servicios referente para el sur del país; una ciudad industrial; un centro logístico que una oriente y occidente con el norte argentino o una ciudad universitaria, etc.

En la noche electoral, apenas se tuvo claro el resultado de la elección en el municipio de Cercado, donde Johnny Torres se impuso con claridad al resto de sus contendientes superando el 50% de la votación. El resultado le da mucho margen de acción a Torres, aun siendo menor que lo que pronosticaban las encuestas y menos que los resultados obtenidos por Rodrigo Paz en 2015, cuando todavía era el aliado de Óscar Montes y parte de esa estructura.

Con el resultado, la población tarijeña ha vuelto a optar por la continuidad de una forma de hacer gestión que llevará 25 años instalada en la lógica municipal, los que suman las tres gestiones de Óscar Montes, la de seis años de Rodrigo Paz – Alfonso Lema, que nace del mismo riñón aunque después hubiera peleas, y la que implante Johnny Torres, que de acuerdo a sus propias declaraciones, se apoyará en las mismas estructuras sin pretender ninguna revolución.

Es cierto que las opciones alternativas eran pocas y que todos los candidatos, salvo tal vez su hermano Gonzalo Torres, que rozó el 10 por ciento, planteaban escenarios de acción muy similares.

Perseguir el caos barrial – aprobar planos, llevar agua, saneamiento, luz, transporte, asfalto – parece ser un plan de gobierno en sí mismo, pero en realidad no lo es, pues no es otra cosa que tratar de remendar los desastres

Tarija hace tiempo que ha encallado y no tiene claro su proyecto de desarrollo, es decir, no sabe a dónde va. En 20 años de gestión, Tarija ha crecido desordenada hacia todas las latitudes sin que nadie lo pudiera frenar. Perseguir ese caos barrial – aprobar planos, llevar agua, saneamiento, luz, transporte, asfalto – parece ser un plan de gobierno en sí mismo, pero en realidad no lo es, pues no es otra cosa que tratar de remendar los desastres producidos por una alarmante falta de autoridad.

En 20 años se ha oído casi de todo respecto al proyecto de desarrollo de Tarija: que si tiene que ser una ciudad turística, que si tiene que ser una ciudad de servicios referente para el sur del país, que si tiene que ser una ciudad industrial, que si tiene que ser un centro logístico que una oriente y occidente con el norte argentino, que si tiene que ser una ciudad universitaria, etc.

Pasado el tiempo, Tarija está cada vez más sucia y descuidada, la avenida Jaime Paz sigue siendo el rincón más cuidado, los universitarios degeneran, los turistas son tratados como alcohólicos seriales, la carretera a Bermejo se va deteriorando sin que nadie haya podido establecer algo parecido a una plataforma de distribución de nada y el último gran cambio en el transporte público logrado en la capital ha sido el de pagar al subir.

A todos estos desafíos se enfrentará ahora Johnny Torres, un político de largo aliento que no hizo una gestión especialmente brillante en su única experiencia ejecutiva al frente de la subgobernación de Cercado y que no tuvo rival al frente para disputar el poder. Sin duda un desafío apasionante que requerirá de los mejores esfuerzos de todos para llegar a buen puerto. Por nuestra parte, la mano está tendida.


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