Solidarios vamos bien
La economía tarijeña se abre paso y se reinventa en plena cuarentena, hay muchas personas que necesitan moverse y generar ingresos, unas más que otras. Y son estas “unas” las que han reinventado su forma de ganarse la vida. Armados de acoplados, bicicletas, motocicletas y el mismo “a...
La economía tarijeña se abre paso y se reinventa en plena cuarentena, hay muchas personas que necesitan moverse y generar ingresos, unas más que otras. Y son estas “unas” las que han reinventado su forma de ganarse la vida. Armados de acoplados, bicicletas, motocicletas y el mismo “a pie” irrumpen en las calles ofreciendo lo que producen, dándose modos de salir lícitamente en cuarentena.
Es este valiente espíritu, el que hoy aplaudimos, el que a pesar de las circunstancias se llena de empuje y lucha. Los tarijeños estamos hechos de valentía, fuerza y solidaridad, y aunque algunos episodios trataron de manchar esta cualidad innata, hoy esos hechos egoístas quedan atrás.
Todo esto se demuestra en las cajas comunes de alimentos puestas en las puertas de di-versos barrios, para que quien requiere algo simplemente lo tome. También se refleja en ese afán de comprar de quien más lo necesita; en ese donar de alimentos a las familias necesitadas y en esa promoción intensiva y online de productos de los vendedores ambulantes, que a pesar de no tener celulares inteligentes tienen amigos.
No necesitamos ser expertos para asegurar que en poco tiempo, el coronavirus cambió al mundo para siempre y alteró por completo las rutinas de la humanidad, a fuerza de poder de contagio y la falta de una cura.
En ese contexto, la solidaridad y el egoísmo son dos opciones, tenemos a médicos que trabajan sin descanso versus farmacias que aumentan el alcohol en gel en 300%, personas que no respetan la cuarentena y otras que la siguen con conciencia, compradores compulsivos que desabastecen las tiendas y vecinos que se ayudan mutuamente.
La economía no es la única crisis que vivimos, también las personas estamos hechas de sueños, de charlas y de amigo
Más aún, alegra saber que la mayoría de la población tarijeña se encuentra del lado solidario.
“Lo que se pone de manifiesto son aspectos centrales del comportamiento humano, que tienen que ver con nuestra reacción ante el peligro y la incertidumbre. Si bien somos seres sociales, tenemos mecanismos de supervivencia implantados en nuestro cerebro a lo largo de la evolución y están diseñados para sobrevivir ante la amenaza”, explica el doctor Fernando Torrente, psicólogo.
Pero la economía no es la única crisis que vivimos, también las personas estamos hechas de sueños, de charlas y de amigos. Es esta la otra gran secuela que deja la cuarentena. Y ahí nuevamente van las iniciativas de algunos tarijeños que armados de una guitarra y de su innata vocación para el canto ofrecen tardes de música o aquellos psicólogos que a través de un contacto por whatsapp, y luego zoom, te dan una charla motivante.
Está claro que esta pandemia tiene la fuerza de sacar lo mejor y lo peor del ser humano, lo hemos visto en cientos de ejemplos internacionales, nacionales e incluso locales, donde las fuerzas ciudadanas trataron de impedir el ingreso de repatriados a pesar de cumplir con los protocolos.
Más aún, hoy ya lejos de ello, podemos decir que la solidaridad va ganando batalla y el ser chapaco amable, solidario y hermano vuelve a su pura esencia. Continuemos ayudando a quien más lo necesite.
Es este valiente espíritu, el que hoy aplaudimos, el que a pesar de las circunstancias se llena de empuje y lucha. Los tarijeños estamos hechos de valentía, fuerza y solidaridad, y aunque algunos episodios trataron de manchar esta cualidad innata, hoy esos hechos egoístas quedan atrás.
Todo esto se demuestra en las cajas comunes de alimentos puestas en las puertas de di-versos barrios, para que quien requiere algo simplemente lo tome. También se refleja en ese afán de comprar de quien más lo necesita; en ese donar de alimentos a las familias necesitadas y en esa promoción intensiva y online de productos de los vendedores ambulantes, que a pesar de no tener celulares inteligentes tienen amigos.
No necesitamos ser expertos para asegurar que en poco tiempo, el coronavirus cambió al mundo para siempre y alteró por completo las rutinas de la humanidad, a fuerza de poder de contagio y la falta de una cura.
En ese contexto, la solidaridad y el egoísmo son dos opciones, tenemos a médicos que trabajan sin descanso versus farmacias que aumentan el alcohol en gel en 300%, personas que no respetan la cuarentena y otras que la siguen con conciencia, compradores compulsivos que desabastecen las tiendas y vecinos que se ayudan mutuamente.
La economía no es la única crisis que vivimos, también las personas estamos hechas de sueños, de charlas y de amigo
Más aún, alegra saber que la mayoría de la población tarijeña se encuentra del lado solidario.
“Lo que se pone de manifiesto son aspectos centrales del comportamiento humano, que tienen que ver con nuestra reacción ante el peligro y la incertidumbre. Si bien somos seres sociales, tenemos mecanismos de supervivencia implantados en nuestro cerebro a lo largo de la evolución y están diseñados para sobrevivir ante la amenaza”, explica el doctor Fernando Torrente, psicólogo.
Pero la economía no es la única crisis que vivimos, también las personas estamos hechas de sueños, de charlas y de amigos. Es esta la otra gran secuela que deja la cuarentena. Y ahí nuevamente van las iniciativas de algunos tarijeños que armados de una guitarra y de su innata vocación para el canto ofrecen tardes de música o aquellos psicólogos que a través de un contacto por whatsapp, y luego zoom, te dan una charla motivante.
Está claro que esta pandemia tiene la fuerza de sacar lo mejor y lo peor del ser humano, lo hemos visto en cientos de ejemplos internacionales, nacionales e incluso locales, donde las fuerzas ciudadanas trataron de impedir el ingreso de repatriados a pesar de cumplir con los protocolos.
Más aún, hoy ya lejos de ello, podemos decir que la solidaridad va ganando batalla y el ser chapaco amable, solidario y hermano vuelve a su pura esencia. Continuemos ayudando a quien más lo necesite.


