Cartografía mundialista
El exclusivo “club de los ocho”
El domingo habrá un campeón, y una nueva estrella reordenará la historia del exclusivo “club de los ocho”. Porque esas estrellas, esas copas, son mucho más que un número: son emociones, recuerdos y generaciones enteras que aprendieron a amar el fútbol con ellas
Ya se siente la nostalgia. Después de cien partidos, muchos goles, alegrías, decepciones y más, el Mundial se nos va. Sólo quedan cuatro partidos por delante - aunque algunos dirán que solo tres porque quién se acuerda del tercero, ni qué decir del cuarto - y el próximo domingo el mundo coronará al campeón 2026. Este saldrá del exclusivo “club de los ocho”, ese que desde 2010 - cuando España levantó la Copa - no admite nuevos integrantes.
Este Mundial arrancó con 48 selecciones. La mayoría llegó a cumplir, varias deslumbraron y escribieron su propia historia, como Cabo Verde, que arribó en silencio y se retiró con simpatizantes en todo el mundo; o Noruega, que llegó liderada por Haaland y terminó sumando a medio mundo a la tripulación vikinga en su exitosa travesía. Pero pocas llegaron con la chapa de candidata, y aunque algunas potencias históricas pronto quedaron en el camino, a las semifinales llegan los de siempre.
Llegan los que ya fueron campeones. Desde Uruguay en 1930 hasta Qatar 2022, solo Brasil, Italia, Alemania, Argentina, Francia, Uruguay, Inglaterra y España han conseguido sumar al menos una estrella sobre su escudo. Noventa y seis años después del primer Mundial, el privilegio continúa reservado para unos pocos.
Sin embargo, no todas las estrellas tienen el mismo brillo. Brasil seguirá siendo el pentacampeón del mundo. La eliminación de Alemania y la ausencia de Italia, borraron cualquier amenaza a su exclusivo sitial. Pero el tiempo pasa y el país que durante décadas fue sinónimo de campeón de los mundiales, pertenece cada vez más a historias pasadas y son otros los que despiertan la admiración de las nuevas generaciones. Su última conquista fue en Corea y Japón 2002. Ya pasaron 24 años y ninguna generación de futbolistas pudo devolverla a la cima. Millones de aficionados nacieron después y nunca vieron a la Canarinha levantar la Copa. Brasil conserva el prestigio de sus cinco estrellas, aunque hace tiempo dejó de ser la selección que marcó la infancia de quienes hoy empiezan a enamorarse del fútbol. Para ellos, los campeones tienen otros colores y otros nombres.
Argentina y Francia son lo contrario. Sus títulos son recientes y forman parte de la memoria viva del fútbol. La tercera estrella argentina llegó en Qatar 2022 y coronó una de las historias más esperadas del deporte, la de Messi, que aún quiere ir por más. Francia, campeona en 1998 y 2018, además de finalista en 2022, ha convertido su presencia en las instancias decisivas en una costumbre. En este Mundial puede sumar un tercer título o puede que Argentina alcance el cuarto y se instale junto a Alemania e Italia entre los tetracampeones.
España es una muestra de que no todas las estrellas pesan igual. Tiene una sola, igual que Inglaterra, pero no son lo mismo. La española nació en Sudáfrica 2010, en uno de los mundiales más recordados: el primero disputado en África, el de las vuvuzelas y el inolvidable "Waka Waka", que convirtió a Shakira en una de las figuras de los últimos mundiales. Por eso, la estrella de España -con el gol de Andrés Iniesta incluido- tiene la cercanía de los recuerdos compartidos.
La inglesa, en cambio, parece y es de otra época. Es como una fotografía antigua y gastada, con Bobby Charlton como uno de sus grandes símbolos, Wembley -la Catedral- como escenario y la eterna reivindicación de haber sido la cuna del fútbol. Han pasado 60 años desde 1966 y el país que escribió las primeras reglas del juego continúa buscando una segunda estrella que conecte aquella gloria con las nuevas generaciones.
El destino, además, hace otro guiño a la historia y le da un nuevo capítulo a una rivalidad que, digan lo que digan, supera los límites de un partido. Jesús Cantín lo menciona al escribir de las “cuentas - semi – pendientes”. Volviendo al fútbol, cuarenta años después del Mundial de México, Argentina e Inglaterra vuelven a cruzarse. En 1986 se enfrentaron en los cuartos de final, en el partido de “la mano de Dios” y el “gol del siglo”. Aquella victoria marcó el camino hacia el segundo título argentino. En los octavos de final de 1998, los penales le dieron el triunfo a Argentina; y en 2002, ganaron los ingleses, en un resultado decisivo para que los sudamericanos no pasaran de la fase de grupos. Esta vez se enfrentan en semifinales. Para Argentina, es la posibilidad de acercarse a un cuarto campeonato; para Inglaterra, la oportunidad de dejar atrás seis décadas de espera y otro paso para dejar de vivir de los recuerdos.
El domingo habrá un campeón, y una nueva estrella reordenará la historia del exclusivo “club de los ocho”. Porque esas estrellas, esas copas, son mucho más que un número: son emociones, recuerdos y generaciones enteras que aprendieron a amar el fútbol con ellas. Al final, el club seguirá teniendo ocho miembros, pero uno de ellos contará una nueva historia.





