Lo de las pruebas del coronavirus en Tarija

Se cierra una semana más en la que la instalación del laboratorio especializado en la detección de Covid-19 sigue siendo una quimera, aderezada de promesas y excusas: que si los equipos, que si el personal capacitado – que iban a estar en 48 horas -, que si los reactivos donados – de los...

Se cierra una semana más en la que la instalación del laboratorio especializado en la detección de Covid-19 sigue siendo una quimera, aderezada de promesas y excusas: que si los equipos, que si el personal capacitado – que iban a estar en 48 horas -, que si los reactivos donados – de los que nadie sabe qué fue – y otras situaciones. Han pasado cuatro semanas desde que se autorizó la instalación, y nada.
Las pruebas rápidas no descartan negativos, pero pueden actuar con los positivos, garantizando el aislamiento y, si sucede, adelantando el tratamiento que de otra manera tardaría demasiado en arrancar y perdería efectividad
La Gobernación de Tarija ha reaccionado en el marco de su autonomía y ya ha elaborado un protocolo para someter al personal a pruebas rápidas, un tipo de prueba cuestionado por su fiabilidad, pero del que se ha precisado que en ningún caso sustituirá a las pruebas PCR, cuya administración está bajo la tuición del Ministerio.

Las pruebas rápidas administradas en Tarija no servirán para descartar sospechosos, pero sí para identificar positivos y testar a los posibles pacientes asintomáticos, que son el problema real de la pandemia según señala toda la comunidad científica menos el Ministro de Salud de Bolivia, Marcelo Navajas.

Navajas ha elaborado un instructivo muy restrictivo para la toma de pruebas en la que básicamente se exige tener más de un síntoma de los descritos para el SARS – COV – 2, eso supone no someter a prueba a las personas que habiendo tenido contacto cercano con un contagiado no evidencien problemas. La comunidad científica estima que hay más de un 30% de la población que es asintomática, pero que sí transmite la enfermedad.

Las pruebas rápidas no descartan negativos, pero pueden actuar con los positivos, garantizando el aislamiento y, si sucede, adelantando el tratamiento que de otra manera tardaría demasiado en arrancar y perdería efectividad, como señalan los expertos. En Bolivia son demasiados los fallecidos que han pasado de la normalidad al deceso en pocas horas.

Ayer partieron a quién sabe qué laboratorio siete muestras de siete sospechosos tarijeños, probablemente los que estuvieron en contacto con el último positivo, detectado ya el pasado 13 de abril pero cuyo resultado no llegó hasta la noche del viernes 17, y sin notificar ni al Sedes. Tal es el ritmo de procesamiento que sus resultados demorarán, salvo sorpresa, hasta mínimamente el sábado.

La cuestión es que en ese periodo fatídico, la enfermedad ha podido seguir diseminándose, pues difícilmente se guarda un estricto aislamiento en una casa compartida con familiares, que salen a laburar o a comprar. Lo que evita la propagación es el aislamiento, y lo que lo facilita es tener una prueba rápida y un laboratorio veloz.

No tener esos mecanismos supone resignarnos a una cuarentena infinita y sin esperanza, mientras alrededor se desmoronan los sueños y los proyectos de un país mejor que todos merecemos. Es tiempo de actuar, no de esperar.

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